Sueños favoritos

Sueños favoritos

 El sueño es un arte poético involuntario.
-Immanuel Kant

Vivo tanto en sueños como en vigilia.

De alguna forma escenifico situaciones (o algo las escenifica en mi cerebro), para luego traerlas a lo que llamo «estar despierto». Allí hay insumo para vislumbres y desconciertos. Huelga decir que abundante materia prima para escribir. No seré el primero ni el último en esto. (más…)

Vividas espirituosas

Vividas espirituosas

1. Enclavada en los manglares de la zona de Cutler en el sureste de Florida, en el centro descubierto de la Bahía de Biscayne, la mansión del Deering Estate era parte del complejo vacacional de la familia capitaneada por Charles Deering, un industrial de maquinaria agrícola que la construyó en 1922, cuando esa zona recién se convertía en un paraíso invernal para los ricos del norte. Deering era de Chicago.

La llamada Stone House (Casa de Piedra) hace honor a su nombre con concreto, roca caliza y acabados de bronce, a la usanza de un par de castillos que Charles había conocido en España. Los dos pisos del palacio son, actualmente, salas de exposición de muebles y arte antiguos, mientras que los jardines que dan a la bahía abrazan un pequeño atracadero de yates, un bayou al norte y el mar mezclado con agua dulce en línea recta a Las Bahamas.

A su lado hay una casa de campo muy hermosa y grande, la Richmond Cottage, de menor tamaño pero señorial a su manera. Es más antigua que el palacio y fue incorporada a éste por medio de una especie de pasillo exterior. Allí funcionaba la cocina, un gran comedor, así como habitaciones complementarias.

Dados sus salones neogóticos y su aislamiento, muchos seguidores de lo paranormal consideran que la Stone House y su hermana la Richmond Cottage son escenarios de presencias paranormales. No son extraños los tours de acólitos de los fantasmas y las presencias sobrenaturales.

La mansión tiene un sótano, donde se guardaban provisiones y, en un área de archivo se erguía una biblioteca de suelo a techo con abundantes enciclopedias y libros sueltos que resultó ser la fachada de una bóveda de seguridad.

En 1985 la propiedad Deering fue comprada por el Condado de Miami-Dade y se convirtió en un sitio turístico emblemático del sureste. Desde entonces se han reconstruido y museografiado sus salones, combinando el valor histórico con la reconstrucción más razonable de algunos espacios.

2. Ahora bien, la historia que les contaré tuvo su origen en 1945 cuando un huracán atlántico (aún no se le ponían nombres sistemáticamente) visitó el flanco sureste floridiano y golpeó fuerte a Cutler Bay y sus alrededores. Con una costa tan abierta, no fue raro que inundara el sótano de la mansión y destruyera mucha información archivada. En este evento se perdió la combinación de la bóveda detrás de la biblioteca.

Sin esa combinación, la puerta de banco de tres toneladas no podía abrirse por la fuerza. Se contrataron los mejores cerrajeros y abridores de cajas fuertes, pero ninguno logró descifrar la combinación o “hackear” la cerradura. El contenido de la bóveda permaneció desconocido por 40 años más, hasta que en 1985 –luego de ser comprado el Deering Estate por el Condado de Miami-Dade y transformado en parque público- se contrató a un experto abridor de cajas fuertes para dilucidar el secreto que Mr. Deering se había llevado a la tumba: qué contenía la bóveda detrás de la biblioteca.

Luego de gran esfuerzo el abridor de cajas logró descifrar el primer número tras un día de pruebas y a los dos siguientes logró la combinación completa, liberando la pesada puerta y revelando ante los ojos atónitos de un grupo de funcionarios del Condado un celar con 4 mil quinientas botellas de vino. Una vinoteca secreta porque fue concebida y armada en tiempos de la Prohibición en EEUU, el veto por ley del consumo y tenencia de alcohol.

Como Charles Deering la había comenzado a dotar desde 1922 hasta su muerte en 1927, tenía vinos muy exquisitos y costosos. Pues bien, ocurrió que en ese evento de 1985 estuvieron como testigos incidentales dos burócratas que visitaban las instalaciones para otros fines y que por serendipia contemplaron el descubrimiento de tan sorpresivo y fabuloso recinto.

Para no hablar más de la cuenta, les cambiaré los nombres a estos burócratas por Kurt y Samuel. El segundo sugirió al otro hacerse ambos los desentendidos, porque tenía una idea sin igual.

─ Dime qué quieres, cuál es tu ansiedad –inquirió Kurt.

─ Amigo, en un descuido logré copiar la combinación ja ja.

─ ¿Cómo, cuándo?

─ Viste que Rocky [McGiboney, el abridor de la caja] se raspó un dedo y al auxiliarse con una gasa dejó unos minutos el papel con la combinación –ríe- la copié.

─ Pero ¡¿cómo?! Eres un pillo ja ja y qué propones.

Samuel explicó que el trabajo de chequeo de inventario y “assessment” del celar se realizaría tres días después porque se atravesaba un fin de semana y un día de fiesta. Como tenían permiso para entrar cuando quisieran, podían inventar una inspección en la tarde del día siguiente, quedarse hasta la noche, ir al sótano y sacar las botellas más selectas, las más costosas, las más deliciosas… no se había corroborado aún el inventario.

Kurt, que era más temeroso, vio la factibilidad de trabajar solos en la noche, abrir la pesada puerta con la combinación en mano, entrar con linternas y revisar con calma el catálogo septuagenario y no ser demasiado ambiciosos con la cantidad, llevarse una 40 o 50 cada vez por tres días. Calcularon que entre 150 y 200 botellas no despertarían sospechas y les podrían producir una pequeña fortuna, además de muy agradables degustaciones.

Pusieron manos a la obra. Llegaron a los 3pm del día siguiente con la excusa de cotejar ciertos activos contra actas de entrega. A las 8pm, cuando cayó la noche bajaron al sótano y comenzaron la tarea. Para su sorpresa la pesada puerta podía abrirse entre ellos dos, algunos metros suficientes para que pasara uno a la vez.

Adentro iluminaron el espacio y comenzaron a recorrer los estantes contra una lista que a veces no coincidía con las etiquetas. Pero en general sí. Sacaron 28 botellas de una sola vez y repitieron la operación, de modo que el primer día se llevaron casi 60. Éxito.

El segundo día replicaron la operación, se complicaron un poco porque Kurt se golpeó un codo contra el borde de la puerta y le costó mucho más llevar las bolsas. 48 botellas. Samuel, que era más audaz, sin embargo mostró algo de precaución y preguntó a Kurt si se sentía con bríos de volver mañana. Ya sumaban unos $120 mil en vinos robados.

No se sabe si por pura ambición o por temor a que Samuel fuera solo y llevara una carga secreta, lo instó a volver una tercera vez y compensar el bajo resultado del segundo día.

Regresaron (un día antes del inventario oficial) y colocaron en bolsas 72 botellas. Antes de sacar las dos últimas, Samuel propuso un brindis, abriendo una y chocaron las copas por tan fluido plan.

Voló un corcho (que guardaron en la bolsa para no dejar evidencias) y se sirvieron en dos vasos de plástico un delicioso Pinot Noir, muy aromático –cosa que preocupó a Kurt- pero que Samuel descartó como poco posible de permanecer en el aire hasta varias horas más tarde. Brindaron y bebieron un par de vasos cada uno.

3. Al disponerse a salir ocurrió todo. Vieron la pesada bóveda cerrarse con ellos adentro. Aterrorizados la empujaron, nada, trataron de forzarla, nada. Afortunadamente no les faltaba el aire, pero la desesperación llegó rápido. Era 1985, no había celulares.

Se dieron ánimo mutuamente y dedujeron que llegaría, en unas cuantas horas, personal del Condado y que como peor escenario, confesarían su crimen. Se sentaron en el seco suelo e intentaron, sin suerte, conciliar el sueño. Hablaron mucho, hasta que se cansaron y volvieron a intentar descansar cuando escucharon un ruido seco detrás de uno de los estantes.

Ambos se miraron aterrorizados, una de las linternas comenzaba a perder vigor. Dos nuevos  golpes en la pared de un estante, alguien quería llamar su atención desde el otro lado.

─ ¿Quié… quién es?

─ Hola, soy Sigfredo, estoy con Nadia.

─ ¿Quiénes son?

─ Yo soy el catador personal de la familia, quien ayudó a Mr Charles a lograr esa colección que ustedes han visitado.

─ Perdónenos, estamos dispuestos a devolver las botellas.

─ No se preocupen por eso, ya es tarde –apuntó Sigfredo.

─ ¿Tarde? Por favor ayúdennos a salir.

─ No, no podemos –dijo una voz femenina.

─ ¿Usted es Nadia? –inquirió Samuel.

─ Sí, pertenezco al servicio doméstico de la mansión.

─ Lo importante, amigos, es que no se duerman. Mantengan a toda costa la vigilia hasta que los rescaten. Si lo logran nunca más sabrán de nosotros.

─ Si los rescatan –agregó no muy optimistamente Nadia.

Silencio. Samuel y Kurtz los llamaron susurrando, luego gritando. Parecían idos. Entraron en desesperación y esa tensión, que los hizo casi irse de las manos por imprecaciones mutuas, los agotó enormemente. Se sentaron en extremos opuestos del celar, bebieron más y luchando contra el cansancio, se quedaron dormidos.

4. Se abrió la pesada puerta de la bóveda. Samuel y Kurtz se despertaron. Ambos, somnolientos, se miraron como para constatar que no estaban locos y compartieron la experiencia sin hablarse. En vez de funcionarios de Miami-Dade entró un hombre espigado y con atuendo extravagante, detrás de él un grupo heterogéneo de entusiastas de lo paranormal.

─ Éste es el celar de Deering. Como ven es un centro poderoso de captura de espíritus y no solo vinícolas (Risas).

Samuel y Kurtz hicieron las señas de rigor, dieron los gritos de rigor, pero parecieron comprender rápidamente. No eran vistos ni sentidos. En su desesperación, al menos acordaron salir detrás del último visitante. Escucharon con paciencia la perorata de Moogie-X, el guía parasicológico que explicaba con un extraño sensor cómo recibía señales de al menos “dos presencias”.

─ Pero son débiles, probablemente recientes y no tienen fuerza para impactar lo físico.

Kurtz tocó a Samuel en el hombro, para que viera, detrás del público asomado y contra la pared del fondo, un hombre en frac negro de rostro blanquecino, lívido, pómulos pronunciados y ojos encajados en su propia sombra. Era Sigfredo. Al lado Nadia, una mujer que no parpadeaba, con largas pestañas y rostro como metido en sí mismo, labios negros y pómulos azulados.

De forma inesperada e insólita Samuel sintió un borbotón de alegría. Al menos tenían un par de amigos para guiarlos en el “nuevo” mundo (para no decir “el otro”). Se sintió tan efusivo que, en tan comprometidas circunstancias, lo único que se le ocurrió fue un chiste:

─ Ja ja  ¡ah Kurt! Con razón las llaman bebidas espirituosas.

A Kurtz no le dio risa. Samuel sonrió para sus adentros. Y salieron ambos a encontrarse con la pareja que los esperaba.

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Cuadro inicial: Óleo exhibido en la Deering Estate. Foto: FNN.

Nada

Nada

A veces mi nada es bastante sustancial.
Rendijas

Da para mucho esta palabra.

Paradójicamente (y vaya que habrá paradojas en este ensayo) al invocarla hay que llenarla.

Henri Bergson consideraba el concepto como “invisible motor de la especulación filosófica”. La nada es tan invisible que revela todas las cosas, es tan inmaterial que les da peso y volumen y a veces forma.

No hay, pues, tópico más vasto. Es un punto sin diferencia entre lo uno y lo mucho. También entre el todo y la nada.

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Dos líneas de resultados sobre «Nada» en Google Images.

Se suele señalar a Parménides (vivió en Grecia hacia el siglo V aE), como el primer pensador con una consideración concreta acerca de la nada.

Al parecer la despachó con este razonamiento: Sólo se puede hablar del ser. La nada es no-ser, por tanto no es real, ni siquiera como concepto. Brillante, la nada es incomprensible, inaccesible, desde el antropocentrismo resulta irreal, no existe. Next!

Ah, pero el infinito y la nada son cuestiones que aprehendemos, o creemos aprehender y eso parece bastar para que el conocimiento humano (limitado) se enfrente a lo estrictamente indecible.

Y lo insólito es que sigue siendo poco para la ambición intelectual del ser humano. “El hombre es la medida de las cosas”, al decir de Protágoras pero también es “la medida de la ambición” de modo que los conceptos empaquetados y archivables llegan a no satisfacernos. Vamos por el gran descubrimiento que, a decir verdad, a veces se aleja tanto que no ocurre.

Surge el deseo de conocer “la cosa en sí”. ¿Es la nada algo cuya «cosa en sí» podamos definir o conocer? ¿O un mero concepto? ¿Qué puede más: las limitaciones o las ambiciones humanas?

Blas Pascal pregunta y se responde: “¿Qué es el hombre dentro de la naturaleza? Nada con respecto al infinito. Todo con respecto a la nada. Un intermedio entre la nada y el todo.”

nada-sliderZ2Un boceto de la relatividad. Noten que dice: “Nada con respecto al infinito”. Se anulan, se igualan. Lo “mucho” quizá es lo “poco” visto desde otra perspectiva. Lo poco con la distancia se deshace y desaparece. Queda la palabra (mucho) pero el espacio que llenaba ahora es cero. La «nada» sería lo que no se piensa. Una tesis vitalista, muy pragmática.

Como me gustan las tesis que no tienen utilidad práctica, pues sigue la búsqueda…

Para Martin Heiddegger (un filósofo alemán que escribe mucho y al que se le entiende poco) la pregunta fundamental de la metafísica es: “¿Por qué el ser y no más bien la nada?” La nada es más probable, más definitiva, más extensa. ¿Por qué se molestó su quietud con galaxias, luz, sonidos, usted y yo?

Jean Paul Sartre, existencialista del siglo XX, escribió un libro muy largo (que sólo un adolescente muy obsesivo o loco se lee) llamado El ser y la nada (1943).

Una profunda depresión por la II Guerra Mundial hizo que una generación de filósofos se volcara hacia el absurdo, la incertidumbre y lo indecidible como fundamento de la realidad.

Según recuerdo, para Sartre la nada es una especie de “materia oscura” filosófica, algo que no se registra pero que ejerce un peso gravitatorio definitivo sobre nuestro universo. Justo lo que ocurre con la energía oscura en el cosmos conocido: los astrofísicos estiman que un tercio o más de la masa del universo conocido implica energía que no se puede captar. Los efectos que produce en el espacio-tiempo permiten conocerla “por ausencia”, como si viésemos la impresión 3D de algo que no está.

Según mi lectura, la nada de Sartre es más semántica y psicológica que metafísica. La nada, en su obra, es la ausencia. La no presencia de cualquier cosa. Para ser ultrageeks: Es una “nada transfinita”, a diferencia de la energía oscura del universo físico conocido, que es numerable. (Ver Pedazos de infinito).

Las cosas ocurren y luego se hacen conocimiento. Por eso la existencia precede su esencia, el que ocurra primero y luego se articule mentalmente. No hay signos ni consignas previas. La libertad producto de esta fenomenología es inevitable. No tiene que ver con la nada pero lo menciono para que vean lo que genera este concepto en mentes inquietas y fértiles.

 

Mientras escribía estas líneas vi la película Black Swan (2010) en TV. En la última escena alguien muere y la cámara hace zoom in a los ojos abiertos de quien fenece. Un estallido al blanco, un fadeout a mucha luz. Al contrario, en Mulholland Drive (2001) del controversial David Lynch, la muerte es un fade out a negro. Coherente con el autor, por cierto. Recuerdo que en All that Jazz (1979), esa felliniana película de Bob Fosse, la muerte corona la penúltima escena en un corte seco. Tres escalas: la muerte a blanco, a negro y en colores.

nada-unamunoQuizá el “no ser” tenga que ver con gradación: de una presencia total a una ausencia total.

Niveles de nada, naderías intermedias. El negro es el ser. El blanco es la nada y los grises son el abanico de desvanecimiento del ser hasta ya no estar o estar ausente.

Ahora bien, por qué no al revés. Del blanco al negro. ¿No es nada algo como sin luz? En blanco habría saturación de luz, es decir, de partículas: fotones. A M.C. Escher le hubiera encantado: blanco y negro son igualmente ineptos para representar la nada o igualmente aptos. Si el blanco y o el negro son esencias, las escalas de gris son la existencia: nuestro domicilio real. ¿Recuerdan a Sartre?

Aquí acudo a la obra de Anita Pantin, artista venezolana que gusta jugar y conjugar fractales vistos desde adentro. Le pregunté si tenía algo aunque fuese remotamente relacionado a la nada. Me envió este video. Un «loop» lo llama ella, una corta continuidad.

Seinfeld

Quizá la mejor serie de TV de todos los tiempos (si me preguntan), la historia de unos amigos centrados en sí mismos, neuróticos y extravagantemente cómicos es, dicha por sus creadores y repetida en algunos capítulos, “un show acerca de nada”. A George Costanza se le ocurre esa idea hablando con Jerry en la cafetería. «¿Quién dijo que hay que tener una historia o argumento? (…) Este es un show acerca de nada. Todo el mundo anda haciendo algo, ¡nosotros haremos nada!»

Aquí les dejo el principio filosófico de esta joya de la comedia y lo pongo meramente como un divertimento (en inglés):

Uno puede decir «la nada de algo» y no estar loco.

El escritor argentino Alejandro Lanús expresa: “Si pienso en la nada, ya no existe la nada.” Desde que se invoca, evoca o formula… nace como el monstruo de Mary Shelley. Una entidad fuera de nosotros, con su propia agenda.

nada-chisteAhora, lo que siento de este pequeño experimento ensayístico es que en una época nominalista en la que la representación es tan o más importante que lo representado, la nada es un concepto funcional. Sirve para borrar lo que no interesa.

Aún más, en la llamada “sociedad de información”, la nada quizá no connota, pero sí denota, tiene un peso semántico poderoso. Un ejemplo: en el sistema binario (0 y 1) del 2 hacia arriba es nada. El famoso conjunto vacío que todo ex bachiller recuerda.

Dicho de alguna forma: la «nada de nada» no sirve. Solo funciona la «nada de algo». El concepto que la define aunque el número de elementos del conjunto sea igual a  cero. Conceptos como la «nada» son 100% del dominio público del planeta Tierra, feeware, shareware, pero muy poca gente lo analiza o lo desarrolla.

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Otras dos líneas de resultados sobre «Nada» en Google Images.

¿Es la muerte la nada? 

Los agnósticos, los ateos e incluso algunos místicos equiparan la muerte con un estado en el que no hay identidad, ni conciencia, ni energía. Según existencialistas y nominalistas, no hay esencias previas y la nada, pues, es un poderoso concepto y ya.

La nada por teléfono 

Una lectora (¡gracias Diana!) me manda este extraordinario clip, tan bueno que es imposible que no lo use.

No vale por cierto que preguntemos si esto fue real, una broma o una simulación. ¿Para qué enrollarnos la vida? ¿Va a mejorar todo si lo llega a saber? ¿En qué grado seremos felices si lo averiguamos? Pues… ¡en nada!

A nadar (poema)

Necesito un poco de paz. El mar y mi soledad sobre su fondo, eso ayuda. La oscilación del agua al nadar doblemente, crear espuma y sucumbir a la nada. Eso también.

Luego soltarme, no hay otra, dejarme llevar como la barcaza sin amarras. Chapotear de espaldas, arriba la Negra Noche y que a su vez la cinta sideral salga y se oculte cual marquesina estelar. Eso, me parece, tiene que servir de algo.

El horizonte de noche está ahí mismo.

Es un precipicio detrás de la playa que ya es invisible entre la bruma de las seis.

De madrugada tampoco es que se vea el rompiente espumoso, pero mucho menos el mar contiguo. Una oscuridad ahí-mismo, sin lejanía.

Ver eso, desde una montaña, suele ayudar… mucho.

Cierto dandismo es bienvenido, una copa de algo, estar recostado, mirar las estrellas (porque en la ciudad las olvido) simplemente recordar que puedo, eso produce cosas.

¿Qué cosas?

Cualquiera. Ninguna.

En el retiro más bien necesito inicios, luces verdes y estrictamente de cualquier color.

Echo a andar una cosa, dejo que siga y me detengo, mi mano toma un borde de la piscina, mis piernas por supuesto se van en la inercia… hasta un punto.

Las ondas de agua siguen como las cosas que echo a andar, yo me anclo pero ellas continúan hasta que se deshacen de distancia.

Haz un barco y suéltalo al mar sin tripulación para que se pierda en la lejanía que viene con redondez del mundo y todo, desde aquí por supuesto, desde esta repisa en la montaña que, me parece, facilita cosas.

¿Qué cosas?

Ninguna en especial pero todas o cualquiera.

A nadar…

Textes pour rien

Samuel Beckett.

Hablando de influencias literarias, Samuel Beckett fue importante en mi vida para pulverizar el lenguaje. Para ir desde las cosas a la nada misma, a la disolución. Su escritura fragmentada, profusa en comas, su desesperante inopia y repetición me atraparon: un voluntario encogimiento, un desensamblaje del discurso. Quizá una preparación para la muerte.

En Textos para nada (Textes pour rien, 1983) dice que “Cada palabra es como una innecesaria mancha en el silencio y en la nada.” Hay que escribir mucho para no necesitar escribir. Hay que llegar de la palabra al silencio.

Si todo, o mejor dicho, nada es solo un entuerto lingüístico, entonces Beckett cierra con broche de oro: “La expresión de que no hay nada que expresar, nada con qué expresar, nada desde lo cual expresar, ningún poder para expresar, ningún deseo de expresar… junto a la obligación de expresar.”

Obligados estamos a la libertad (según Sartre) y a la expresión (según Beckett).

Naderías

El hombre, cuando es solamente lo que parece ser el hombre, casi no es nada.

Antonio Porchia

Para que nada nos separe, que no nos una nada.

Pablo Neruda

La nada existe antes que el amor, pero el amor la crea.

Juan Gelman

No vivimos en la nada, pero de alguna manera la nada vive en nosotros.

Guillermo Cabrera Infante

¿Es el Todo la nueva Nada?

 

Daniel Medvedov.

Mi maestro y amigo Daniel Medvedov la enfrenta así, en su libro Arquetipología:

Una de las variantes del principio de Verdad es la idea de TODO. Se opone el TODO a la NADA, por un malentendido de principios, como también la VIDA se opone a la MUERTE. De hecho, La NADA es un contraprincipio, en antiarquetipo del TODO, principio al se le opone para denigrarlo y opacarlo. (…)

En ESO encontramos la figura metafórica de la unión de los dos símbolos, el ALGO y el VACÍO. La COSA es el prototipo del TODO, el único modo palpable de entender la noción trascendente de la totalidad. (…) Debemos acostumbrarnos al uso de estos operadores, para salir de las impropias asociaciones que hacemos cada día cuando oponemos el Todo a la Nada.

Hay teogonías completas cuyo origen es al menos un vacío. La judeocristiana, por ejemplo, la que más ha moldeado este lado occidental del mundo, parte de un espacio inocupado que muchos teólogos equivalen a la nada. “Dios creó el universo de la nada”. ¡¿Cómo es la cosa?!

Sartre rebate la idea de un creador, basado en el mismo principio de “creación desde la nada”. Si la nada es la ausencia de ser, Dios ya existía junto a ese no ser. Y no poder ser nada también es problemático para Dios, según el filósofo, y trata de demoler la teología cristiana. Ese Sartre…

Para Buda hay un plano del ser que llama el «Ámbito de la Nada», pero lejos de ser una ausencia, es una especie de singularidad espiritual, una potencialidad que puede transformarse en algo. Yo diría que un vacío potencialmente capaz de convertirse en energía y en vida. ¿Cómo? Si «colapsa»o si «nace», para el budismo. Buda la describe como: «Un estado no nacido, no originado, no hecho y no condicionado».

Derivo que quizá la nada es peligrosa si se toma demasiado en serio. Hay que enfrentarla con un carácter más que «lúcido», «lúdico», juguetón. No es burla, ni ligereza, es la protección que el buen humor nos da frente a lo que suele enloquecer por inescrutable.

¿Lo ven ahora? Lo importante no es llegar a una conclusión porque no la hay… O si la hay es suya. Sólo nadas parciales, semánticas, contrapuestas a realidades presentes, creadoras y destructoras. Una elección que no podemos evitar. Quizá lo provechoso es el juego mental de examinar posturas, de ponerle colores, de adivinar quién lo dijo mejor… y explorar convicciones o al menos la curiosidad intelectual. Porque quien no conoce la nada, lo ignora todo.

Y esto se los dice alguien que es Noda, es decir, casi Nada.

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T. A. Cuerdas (Aforismos)

T. A. Cuerdas (Aforismos)

De la serie Cuerdas

Cuando comento lo que escribo, soy otro.

Es la repetición lo que permite que ocurra la sorpresa.

Hay periodismo donde no pude dejar literatura.

Uno siempre consigue buen material cuando está buscando otra cosa.

Quien no entiende el sarcasmo, lo merece.

De todas las cosas ya hay mucho.

La vida es eterno retorno de una sola vez.

Todo lo que escribo es una excusa para escribir.

En mi vida Dios ha sido todo, menos Dios.

Hay dos o más vidas en cada sueño.

Uno tiene prehistoria.

Toda verdad es instantánea.

Ser como uno quiere es una forma de perfección.

Hay que pelear contra el caos como si no supiéramos que es imbatible.

Hay una autoridad invisible en las cosas ciertas.

La risa es una irradiación hacia adentro.

¿Por qué creer que un “No estoy de acuerdo” es una declaración de guerra?

Somos más locos contenidos que personas razonables que enloquecen.

My son of the bitch is a killer too.

El que crea, cree.

En el reposo el protagonista pasa.

Desenmascarar la ilusión de la realidad es otra ilusión.

Escribo en primera persona muchas cosas que no tienen que ver conmigo.

Es mejor ser imprescindible que “hacerse” el imprescindible.

Toda la basura del mundo también forma parte de la naturaleza.

Para muchos ganar vale más por la adrenalina que por lo ganado.

¿Por qué Dios tiene tantas sucursales?

Mucho monólogo lleva a soliloquio.

El deseo de aprobación disfrazado de desinterés siempre se descubre.

Para un niño no hay tiempo y tiene todo el tiempo del mundo.

Un comentario “espontáneo” es a veces un reclamo escondido.

Hay precisiones innecesarias.

El silencio tiene relieves.

La distancia nivela las alturas.

Me alejo del teclado, se acercan las ideas.

 


Otros:

Bienvenidas las citas de estos aforismos. Agradezco se hagan con mención a Fernando Nunez-Noda o @nuneznoda.
ILUSTRACIÓN: Lúdico.

Casa de sueños

Casa de sueños

Entretelones hipnóticos

Mis amigos saben que duermo una #SiestaVespertina antes que se oscurezca el cielo. No los agotaré con citas sobre lo bueno que es ese dormir intermedio, corto, con el astro solar en cielos del oeste. Los científicos (al menos los últimos que han publicado informes) dicen que son maravillosas para el cuerpo y el ánimo. (más…)