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En Venezuela se usa la expresión: “Botar la casa por la ventana” en el sentido de lucirse, de deslumbrar con un evento, fiesta, celebración. De allí viene “botarse” como superar las expectativas.En otros países de habla hispana cambia a “tirar la casa por la ventana” con igual sentido.

El otro día pensaba cómo ejecutar ese dicho rigurosamente, es decir, cumplir su significado más textual, básico y literal. Digamos:

Cómo deconstruir una casa y sacar las partes y fragmentos por una ventana. Para complicar el asunto: por una de sus propias ventanas, no por una fuera de ella. ¿Dónde están los átomos, cómo se sostiene, es posible rearmarla al salir por la ventana, etc?

Ese fue un post en mi perfil de Facebook. Para este ensayo, me gustó consultar a amigos. No mucha gente se enfrasca en este tipo de conversación. ¿Cómo podría yo, solo y sin ayuda, botar una casa por la ventana? Juancé Gómez dijo al principio: “Es una paradoja y por tanto, imposible de realizar”. Juancé es escritor y dramaturgo, su universo es la creación, así que yo sabía que iba a repensar esta respuesta porque a la mente creativa le cuesta mucho el “no se puede”.

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Una línea de resultados en Google Images bajo: “Botar la casa por la ventana”.

Intenté volver a lo básico:

Supongamos que ya hemos sacado todo por la ventana excepto la ventana misma. ¿Cómo pasarla? Si se parte en miles de fragmentos ya no es la ventana ¿o sí? Si se estira, dobla o compacto podría pero ¿cómo? Tiene que quedar la ventana intacta incrustada en la casa intacta.

Yo tenía dos conjeturas con la seguridad que da la inspiración, no la comprobación:

  1. La casa se fragmenta en pedazos y estrictamente cada molécula que se retira se sustituye por una molécula exacta pero de otra materia. El resultado es la misma estructura pero hecha con átomos distintos. La ventana, obviamente, se desarma y pasa por una ventana que se sustituye a medida que fragmenta para pasar.
  2. Otra: La ventana da la cara hacia abajo, como si fuese un embudo. La casa se levanta muchos metros en el aire y se fractura de forma que todo cae por el embudo, que es de una goma finalmente capaz de revertirse y precipitarse.

Intervino Alexandra De Castro:

Puedes pegar la ventana a un agujero de gusanos y transportar las piezas en tiempo y espacio. Eso sí, a medida que desmontas la casa, te enfrentarás a la duda existencial sobre qué es una casa, si lo que te va quedando es una pared pegada a una ventana, ¿aún tienes una casa? Si lo transportas átomo por átomo vas a evaporar literalmente la casa y entonces los objetos dejaran de tener sentido, sillas, escaleras, paredes, no habrá como reconocerlos. Puedes usar un concepto abstracto geométrico. Como por ejemplo revertir lo de adentro para afuera, como si fuera una franela a través del cuello (el cuello sería la ventana). En ese caso, en teoría la casa ya está afuera.

Lo anterior es clave y Alexandra lo sabe bien. Física de profesión, trabaja en un instituto de investigación en Holanda. No se trata, pues, solo de la ventana que ya no existe cuando se fragmenta; sino que la casa misma ya pierde su integralidad cuando está hecha de moléculas dispersas.

Agujero de gusano Lerentziano. https://en.wikipedia.org/wiki/Wormhole

Un “agujero de gusano” es un objeto astrofísico muy peculiar. Por algo lo señala Alexandra. Wikipedia:

Esencialmente es un «atajo» a través del espacio y el tiempo. Un agujero de gusano tiene por lo menos dos extremos, conectados a una única «garganta», pudiendo la materia ‘desplazarse’ de un extremo a otro pasando a través de ésta (SIC). Hasta la fecha no se ha encontrado ninguna evidencia de que el espacio-tiempo conocido contenga estructuras de este tipo, por lo que en la actualidad es sólo una posibilidad abstracta.

Se entiende que, de acuerdo con lo que se cree de estos hipotéticos objetos, con el debido diseño una “casa” podría colocarse en una boca del agujero y absorberse de forma que, ya no sus átomos sino sus partículas elementales se trasladan a velocidades fantásticas en una especie de “licuación” que permitiría mayor facilidad para descomponerla. Pero esto sigue sin responder cómo hacer para pasar las partículas por la ventana misma y, sobre todo, las partículas de la ventana misma.

Hmmm ¿Cuestión de diseño?

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Sobre esta cuestión de identidad Samuel Villegas, un ingeniero con alma “geek” dejó esto:

Lo mas irreal de una realidad, es su parte “real”… Juguemos el juego de sacar de la ecuacion, y darle una nueva perspetiva…-> Saca “la casa” de la ecuacíón “conversatoria”, y sigan le conversa “cuen-tica” (de cuenticos colaborativos) … La “grave-dad” de la casa … es una variable … La Casa y sus partes (¿igual al todo de la Casa?) son otras variables…

Samuel:

Imaginemos que 1. “No Hay gravedad” … 2. Imaginemos que cada parte de la casa, y la casa toda es “lega-ble” (doble connotación, of course, de partes tipo LEGO, y legar) 3. Imaginemos “El mover, el todo o sus parte” de un punto espacial a otro. 4. Imaginemos los resultados finales de mover la casa con o sin “grave-Dad”, con o sin poder “lega-rla” , y dejando la casa donde estaba, y solo “moviéndonos” nosotros sin ella …. finalmente, imaginemos que la casa y sus partes son una nueva versión del Popol Vu y cada parte le salen paticas y se van caminando solas del viejo sitio al nuevo … y roguemos que este último escenario “no se rebelen” las partes de la casa … jejeje.

Lo de Samuel -me parece- es cuántico y raya en lo metafísico. Ya Alexandra había apuntado el dilema filosófico de cómo pasar una casa que se fragmenta en una masa que ya no es casa, para tirarla por una ventana que también se desintegra para pasar a través de sí misma. Bueno para agregar a las Paradojas de la lógica de ese artículo anterior.

Juancé, en un poderoso insight propuso:

La única manera que se me ocurre es pasarla a través de un agujero negro en el centro de la galaxia para someterla a un proceso de espaguetificación y en el momento crítico de estiramiento, voltear la ventana (como si fuera una media) y comenzar entonces a sacar todo por ahí. Fácil, cuando sabes cómo hacerlo.

Representación de una Botella de Klein.

Representación de una Botella de Klein.

Me vino a la mente la Botella de Klein, ese extraño objeto que podría o no tener adentro ni afuera. Se define como una “superficie no orientable abierta cuya característica de Euler es igual a 0 ; no tiene interior ni exterior.”

Pero parece que, sin estas dos características básicas (interior y exterior) no podría haber una casa y mucho menos una ventana que comunica ambas áreas. Lástima.

Tampoco la “Cinta de Möbius” que según Wikipedia es “una superficie con una sola cara y un solo borde. Tiene la propiedad matemática de ser un objeto no orientable.” Eso, quitándole varias capas de “nerdismo” podría expresarse como que, matemáticamente, una banda o cinta de esta naturaleza no tiene dos lados aunque lo parezca. Es un plegado de superficies.

— ¿Para qué pasó el pollito una Cinta de Möbius?
— Para llegar al mismo lado.

Línea de resultados sobre "Cinta de Moebius" en Google Images.

Línea de resultados sobre “Cinta de Möbius” en Google Images. La banda de Möbius es una superficie no-orientable con una frontera (su frontera es una curva cerrada simple).

Había que establecer algunas reglas. Por ejemplo: ¿se puede sustituir lo que se deconstruye por algo nuevo que no sea la casa pero que tome su forma?

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M.C. Escher es un maestro del cambio y la permanencia en fascinante equilibrio. Esta ilustración: “Cisnes” de 1956.

Por ejemplo, se pulveriza la pared donde está la ventana pero cada ladrillo y cemento se sustituye por uno nuevo de modo que la vieja casa pasa por la ventana pero es sostenida por una distinta que la sustituye.

¿O puede haber un ejercicio como el que dicen Alexandra y Samuel, que implique dimensiones donde el espacio-tiempo es flexible, no euclideano?

Alguien que hay que considerar es M.C. Escher, a quien dedicamos un ensayo y un portafolio.

Alexandra comenta algunas de mis conjeturas:

Sustituirla es una buena solución. Si la vas sustituyendo, entonces pudieras botarla infinitas veces por la ventana. Siempre que tengas infinitos recursos.

Samuel ya anda más allá de lo cuántico:

Luego quedan las compuertas cuánticas que convergen en lo espiritual. Allí surge un nuevo vector: Y “el espíritu de la casa”… ¿se querrá mudar, junto a la parte material, a la nueva locación espacial-espiritual?

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Black Hole House en Houston, Texas. Solución escultórica a un episodio de absorción gravitatoria pero en este ejercicio la imagino al revés: expeliendo la casa en láminas para que se reconstruya luego no sabemos cómo.

Más opciones

Casi escurridas mis neuronas “nerds” se me ocurrió:

Otra opción es que construyamos una casa gigantesca y la lancemos a un agujero negro. Si el cálculo es correcto y el marco de la ventana está hecho de un material millones de veces más fuerte que el resto y la casa está diseñada como un embudo, quizá, solo quizá, todo sea absorbido a través de la ventana incluida ella misma pero de forma que cumpla el precepto.

Samuel Villegas no se rinde:

Si el gusano del agujero que te “elige a ti” como posible puente/ventana para “mover” la casa , no “se tuerce” en el camino, entonces puede haber una probabilidad de lograr “botar la casa por la ventana de entrada” hacia ella misma… pero en otro espacio-espacio…

Eddy Gugliotta, un amigo diseñador y constructor de casas, nivela el terreno de discusión:

El sistema que usamos es muy práctico: Vendemos todo lo que podemos como escombros, y luego, un bulldozer, una manguera de agua y unos cuatro trabajadores, y finalmente una grúa de clamp y un camión para botar los escombros en sitios asignados.

La gente ha hablado. A mi juicio, lo más interesante de este juego es que lo literal puede generar los más fantásticos o conjeturales escenarios. Es la reducción al absurdo de asignarle al lenguaje un estatus de realidad absoluta. Y también es una exploración de lo poco o mucho que  sabemos del universo físico, según se le mire. Yo lo miro como bastante y admirable.

Volviendo al tema: la respuesta a cómo botar la casa por la ventana no es concluyente. Supongo que hay otras posibilidades, que espero los queridos lectores asomen en comentarios.

Todo vale: la casa elástica, la cuántica, la lanzada al agujero de gusano o la “casa-camisa” de Alexandra. O la casa hacia el agujero negro. La casa-embudo, la tipo calcetín de Juancé, la casa-abstracción de Samuel. Quizá la máquina necesaria para botar o tirar una casa por la ventana sea tan fabulosa que requiera la potencia de una estrella, la imaginación de mi lector, el conocimiento de varios Stephen Hawking y el bulldozer de Eddy.


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