Las Leyendas Urbanas y una cadena de errores

Las Leyendas Urbanas y una cadena de errores

Desde “Bill Gates donará 5 centavos a [cualquier caridad de 1995] por cada email que usted envíe a un amigo…” hasta más recientes como “Estalla el implante de una mujer mientras hace un selfie para Instagram”, las leyendas urbanas son la sustancia de lo que llamamos “conversación de social media”, invaden todos los espacios como una realidad paralela, falsa por supuesto pero dada por hecho en un mundo donde la gente lee una línea o menos de un texto y aprueba, comparte y comenta como si hubiera leído una enciclopedia al respecto.

Algunos datos triviales sobre los años bisiestos

Algunos datos triviales sobre los años bisiestos

2016 es bisiesto, lo cual no tiene realmente mayor relevancia excepto como excusa para escribir un par de comentarios curiosos. He visto el doodle de Google, hermoso, sencillo, un conejito-día que se mete entre dos que durmen. Pronto los tres sueñan y el año sigue con un día de más.  Hago clic en el doodle, entro a los resultados y SEO mediante, veo la lista de artículos.

1. Me recuerda uno que a cada año de 365 días le sobra poco menos de un cuarto de día. Después de cuatro vueltas al Sol, hay un día de más que se suma al año siguiente.

2. ¿Qué pasa con aquellos que nacieron un 29 de febrero? Me entero que son pocos, relativamente. Hay unos 648 por cada millón de personas. Solo 5 millones en un mundo de 7,3 mil millones de seres humanos.

3. Sabemos que los nacidos el 29 de febrero celebran sus cumpleaños hoy pero ¿cuándo lo celebran el resto de los años? Hay asociaciones de Personas que Nacen en Años Bisiestos. Tienen intensa actividad en línea, en grupos dedicados al tema, son como una hermandad que carece de cumpleaño fijo. Las encuestas que hacen dan casi un 50-50 de quienes lo celebran el 28 de febrero o el 1 de marzo.

4. Hay un tópico legal con las fechas de cumpleaños. Afecta licencias de conducir, activación de servicios, las computadoras no hallan un match entre un nacimiento el 29/feb y un febrero no bisiesto, hay que crear un algoritmo pero no hay base legal para tal algoritmo. Por eso siempre se llega a acuerdos, que un juez puede validar: se decide por una u otra fecha y ya. De resto, si nos apegamos al calendario, una persona de 40 años habría “cumplido” años solo 10 veces.

5. Se me ocurre una paradoja perversa. Alguien le deja una fortuna a X que nació un 29 de febrero, pero cuando cumpla -por  decir algo- 18 años, cosa que ocurre un año no bisiesto. La condición dice que debe ser pagado luego del 28 de febrero y antes del 1 de marzo. Solo un tribunal puede resolver eso, a menos que se descubra que entre el 28 de febrero y el 1 de marzo en efecto hay una fracción de día. Ese pedacito ya da validez a un 29 de febrero microatómico. En fin…

6. Hay muchos ajustes en los años bisiestos. Si son divisibles entre 100 se saltan. El año 1900 no tuvo 29 de febrero cuando debió, pero el 2000 sí. ¿Por qué? Ah, porque 2000 es también divisible por 400 y en ese caso, no aplica. Son múltiples ajustes que deben hacerse, más exactos cada vez pero lejos de la máxima precisión.

7. Hay países y momentos que han introducido un 30 de febrero en el calendario. Los suecos en 1700 (cuando incluían la actual Finlandia); la Unión Soviética en 1931, tratando de lograr que todos los meses del año tuvieran 30 días. No funcionó, como tampoco tuvieron éxito con el afán de eliminar los domingos para aumentar la productividad. Tuvieron que restituirlo en 1940. 

8. Los años no bisiestos empiezan y terminan el mismo día de la semana.

9. Para que sea pertinente este post debe publicarse un 29 de febrero. Así que lo programo para republicase el próximo 29 de febrero del 2020.

Ondas gravitacionales, explicadas

Ondas gravitacionales, explicadas

Una doctora en física teórica le explica al periodista qué son las ya famosas ondas gravitatorias y por qué importan tanto para la comprensión del universo que nos rodea.

Artículo – Fernando Nunez-Noda

Albert Einstein en 1916.

Albert Einstein en 1916.

El impacto del trabajo de Albert Einstein es tan cotundente, que alcanza la filosofía y otros campos, pero empieza en la física, en la comprensión del universo que podemos observar y hasta un punto, medir. Por eso la noticia de la confirmación de una predicción centenaria de Einstein, la existencia de ondas gravitacionales, ha sido noticia mundial.

En su relatividad general de 1916, el famoso científico planteó que la gravedad era una deformación del espacio-tiempo (dos dimensiones que antes se entendían como separadas y Eintein las unió en un solo concepto). El espacio-tiempo era perturbado por la masa, digamos un planeta por ejemplo, y lo doblada de tal forma que los objetos cercanos “rodaban” hacia él, generalmente en círculos concéntricos (la órbita de una luna, por ejemplo). La gravedad lo hace acercarse y el giro alejarse, así que hay un equilibrio.

Alexandra de Castro.

Alexandra de Castro.

La gravedad, pues, no era una “fuerza” como se afirmaba desde Newton, sino la interacción entre distintos tipo de energía. Esa deformación en el tejido del espacio-tiempo tenía que generar algún tipo de marca, de pulso. Eintein lo vio como ondas de puro efecto gravitatorio.

Pero hasta aquí llega este periodista. Necesitamos a una científico como Alexandra de Castro, doctora en física teórica, investigadora y comunicadora de la ciencia, para que nos explique la naturaleza y trascendencia de estas ondas gravitaciones de las que medio mundo está hablando. Fueron detectadas el año pasado, pero su comprobación se anunció el 11 de febrero de 2016.

¿Qué son las ondas gravitacionales predichas por Einstein y validadas recientemente?

Así como las ondas en el agua son deformaciones de su superficie que se propagan, producidas por algún evento que la perturbe, las ondas gravitacionales son deformaciones del espacio-tiempo que se propagan, producidas por cualquier evento que involucre a la gravedad. Esto incluye masas en movimiento, colisiones, explosiones de supernovas, etc. Einstein se dio cuenta (el marco de su teoría de gravitación, o teoría de la relatividad general), debían existir ondas que se propaguen desde eventos que involucren masas en el espacio.

Tanto en la relatividad especial como la general, la velocidad de la luz en el vacío establece un límite, nada puede viajar más rápido, de modo que la información de eventos gravitacionales debía viajar a velocidad luz o menor (cosa que no ocurre en la teoría de gravitación de Newton, en la cual la gravedad se siente de manera instantánea). Así, pues, que algo propagaba esta información, como por ejemplo ondas: las ondas gravitacionales.

¿Cómo se detectaron y comprobaron tales ondas?

El experimento es muy bonito, usa una técnica óptica que se llama “interferometría”. Consiste en tomar un rayo láser muy potente y hacerlo pasar por un instrumento que lo divide en dos. Estos dos rayos viajan cada uno por unos brazo muy largos, a 90 grados de separación. Al final de los brazos hay unos espejos que reflejan los rayos. Al devolverse, los rayos se combinan para formar un patrón: el “patrón de interferencia”. Este patrón depende de la distancia recorrida por cada rayo, si la distancia recorrida cambia, el patrón cambia, es decir, si los brazos se estiran o encogen, el patrón cambia. Y eso es lo que estaba buscando LIGO [Laser Interferometer Gravitational-wave Observatory], ese cambio en el patrón que indicara que los brazos del interferómetro se estiraron y contrajeron al paso de la onda gravitacional.

¿Por qué tardaron tanto tiempo en medirlo? Porque lo que se están buscando son diferencias en los recorridos del rayo más pequeñas que el diámetro de un protón. De modo que los investigadores de LIGO siempre supieron cómo medirlas, lo que no sabían era como eliminar el “ruido”. Pasaron 25 años eliminando el ruido de cualquier evento sísmico, cambios de temperatura o evento que pudiera mover los espejos. Había que mejorar y mejorar la tecnología, hasta que lo lograron.

Ademas, LIGO tiene dos observatorios gemelos ubicados a 3,000 km de distancia uno de otro: en Louisiana y el otro en el estado de Washington. Esto es para asegurarse, si hay coincidencia, de que la medición realmente tiene origen cósmico.

Un esquema de las ondas generadas por dos agujeros negros

ondas-gravitacionales

Simulaciones numéricas de ondas gravitacionales emitidas por la fusión en espiral de dos agujeros negros. Los contornos de colores alrededor de cada agujero negro representan la amplitud de la radiación gravitacional. Las líneas azules representan las órbitas de los agujeros negros y las verdes sus sentidos de giro. Crédito: C. Henze/NASA Ames Research Center.

¿De donde provienen las ondas gravitacionales observadas?

Éstas en particular, provienen de la fusión de dos agujeros negros en uno. Este evento extremadamente violento, que ocurrió hace miles de millones de años, es capaz de llenar el espacio con ondas gravitacionales detectables. Los astrofísicos resuelven las ecuaciones de Einstein para ese sistema binario que se fusiona, hacen la simulación en super computadoras, incluyendo la simulación del detector y así saben cómo debería ser la señal que van a ver.

¿Qué trascendencia tiene este descubrimiento y cómo ayuda a entender el universo físico?

Este hallazgo no es solamente una prueba más de que la relatividad general funciona, sino que acaba de abrir una nueva puerta a la astronomía. Seremos capaces de “escuchar” al universo a través de las ondas gravitatorias.  Actualmente somos capaces de ver eventos astronómicos en todo el espectro electromagnético: radio, infrarrojo, visible, Rayos X, Gamma; también intentamos estudiar el universo usando los neutrinos [partículas elementales que se observan en procsos nucleares] y en general los rayos cósmicos. Pues, ahora podremos ver su dinámica tambien usando las ondas gravitatorias.  Por otro lado, la existencia de las ondas nos habla y nos permite ahondar en la naturaleza misma del campo gravitacional [la interacción que rige buena parte del universo conocido].


Publicado en Neorika.

¿Supersticioso yo?

¿Supersticioso yo?

Ensayo – Fernando Nunez-Noda

De las muchas resoluciones de año nuevo yo cumplo si acaso una y con mucho esfuerzo. No obstante, “dejar las supersticiones” es la que más quiero acometer. Ciertamente las detesto. Pero no tan rápido, esto que compartiré con ustedes me ha hecho ver el asunto desde otra perspectiva.

“Soy lo suficientemente culto para no ser supersticioso… pero lo soy”, reconoce Dostoievski en Apuntes del Subsuelo. La superstición tiene que ver con causalidad, con orígenes no científicos o carentes de una explicación forense de eventos naturales o sociales.

En vez de enfermedad un conjuro; en vez del viento que apagó una vela, el mensaje de un ser sobrenatural. Romper espejos, pasar debajo de escaleras, pisar las rayas de la acera, botar sal. Se les asocia con mala suerte. Lanzar monedas en una fuente, cruzar los dedos, tocar madera. Con la buena.

La superstición viene de eras muy antiguas, en general, de sociedades ancestrales.

En la prehistoria era común que el brujo de la tribu avalase o bendijese ciertas acciones de ejércitos y reyes: nacimientos, muertes, excursiones de conquista… El matrimonio entre religión y Estado es mucho más antiguo de lo que imaginamos y acaso proviene de esta participación del shamán local en la vida pública.

Dos mil trescientos años antes de nuestra era, un rey Sargón de Babilonia compuso el más antiguo tratado conocido sobre horóscopos e interpretación de los sueños. La mentalidad mágica tiene un espacio fundamental en la historia, desde el mundo sobre una tortuga hasta el cielo como una esfera de vidrio.

El mítico Hermes Trismegisto en el Egipto helénico organizó las llamadas “ciencias herméticas” y estableció la astrología tal cual la conocemos y otras aplicaciones esotéricas.

En Occidente, los griegos fueron más científicos que magos, pero no exentos de magia y ocultismo. La lectura de La Odisea o Jasón y los Argonautas nos hablan de todo tipo de seres y lugares fuera de este mundo. Los romanos tuvieron el poder de llevar estas creencias a toda Eurasia donde se ligaron con las de los bárbaros para formar una nueva mitología ocultista: la opuesta al cristianismo.

El cristianismo tiene su propio arsenal de creencias sobrenaturales. Algunos ejemplos:

  • Jurar por Dios en vano es fuente de desgracias.
  • Si una persona no hace la primera comunión pierde el cupo al cielo.
  • Si alguien mira con “mal de ojo” a otro y sobre todo a un niño pequeño, puede hacerle daño.
  • Algunas canciones de rock tocadas al revés contienen mensajes satánicos.
  • El 31 de diciembre se realizan acciones, como comer 12 uvas o vestir ciertas prendas interiores, para lograr buena suerte en el año nuevo.

En la Edad Media cualquier persona fuera del cristianismo era hereje, bruja, adoradora del diablo. Giordano Bruno, un astrónomosólo por sugerir en un tratado que los planetas eran como grandes seres y que podía haber vida en otros distintos de la Tierra, fue quemado vivo por apóstata.

La sociedad, a partir sobre todo del siglo 19 y ni qué decir del 20, se hizo cada vez más laica y científica pero eso no hizo mella en la superstición.

Sir Arthur Conan Doyle, autor de Sherlock Holmes, a pesar del severo racionalismo que movía al inquilino de Baker Street, confesó su dedicación al espiritismo. Harry Houdini, el legendario mago, tuvo un interés excesivo por el ocultismo, sobre todo a raíz de la muerte de su madre. Se dedicó a desenmascarar farsantes.

Más peligrosa fue la afición de Hitler a lo supranormal. Se dice que junto a Rudolph Hess y otros jerarcas nazis, perteneció a la “sociedad de Thule”, un grupo que creía en la tierra cóncava y un pasado de razas superiores, con dos lunas y gigantes.

El argumento de la película Cazadores del Arca Perdida no es descabellado: Hitler manifestó profundo interés por el Arca de la Alianza hebreo y por la “Lanza de Longinos”, que se dice atravesó el cuerpo de Cristo y confirió poderes extraordinarios a guerreros y reyes como Carlomagno.

Pierre y Marie Curie creían en la radiactividad pero también en el espiritismo. Asistían a sesiones para comunicarse con el más allá. Un importante protagonista de la teoría cuántica, Wolfgang Pauli, parecía alterar equipos electrónicos con su presencia y lo atribuía a un exceso de energía mental, de psicoquinesia.  Jack Parsons, ingeniero de la NASA e inventor del combustible sólido para cohetes, afirmó haber invocado nada más y nada menos que al Diablo. En fin.

La Razón odia la Superstición

Científicos y cultores del sentido común arremeten contra el pensamiento mágico.

“La superstición es a la religión lo que la astrología es a la astronomía, la hija loca de una madre cuerda.” –Voltaire

“La superstición en que fuimos educados conserva su poder sobre nosotros aun cuando lleguemos a no creer en ella.” –Gotthold Lessing

“La superstición es la religión de las mentes débiles.” –Edmund Burke

“La superstición trae mala suerte.” –Umberto Eco

La Medición de la Superstición

Vayamos de menos a más.

  • Un estudio del Journal of Experimental Psychology de 2013 reveló que físicos, químicos y otros científicos estudiados de instituciones como el MIT, atribuían a causas naturales o científicas a fenómenos registrados y medidos, pero que algo muy distinto sucedía con eventos u observaciones que no pueden explicarse con la ciencia actual. Sus respuestas asomaban una voluntad universal o de conciencia que guía las cosas, de propósito superior, sea de un dios o de un universo menos volitivo.
  • En otra investigación, a un grupo de personas autodefinidas como ateos se les pidió que leyeran en voz alta 36 oraciones que le pedían a Dios que hiciera cosas terribles, como causar daño a su propia familia. Todos sudaron y se estresaron tanto como los creyentes.
  • En un experimento se le pide a un grupo que escriba sobre diversos temas y se hace inventario de las palabras que usa. Luego se le pide que escriba de su propia muerte y se encontró que aumentaba considerablemente la cantidad de palabras relacionadas con entidades sobrehumanas, como Dios, el cielo o el infierno. Y esto por igual entre religiosos y no religiosos. ¿Será verdad que la gente es atea hasta que comienza a caerse el avión?
  • En la Universidad de British Columbia se realizó una interesante prueba. Se le pedía a un grupo que tratara de adivinar las intenciones de una persona en una situación hipotética de acuerdo con ciertas “pistas”. Luego se le pedía que atribuyeran una finalidad a fenómenos físicos, astronómicos, biológicos, etc. Los resultados revelaron que aquellos que atribuían causas sobrehumanas/religiosas a los eventos naturales eran más eficientes develando las intenciones pragmáticas de las personas. Se deriva que explicar con magia o religión lo que no entendemos es parte de nuestro bagaje evolutivo.
  • Un estudio inglés le plantea a un grupo de estudiantes qué debe hacer un científico que no cree en supersticiones, si se encuentra con una autoproclamada bruja que amenaza con echarle una brujería. La mayoría dice claramente que debe ignorar la amenaza y no darle importancia. Pero interrogados después sobre qué harían ellos si fueran el científico, la respuesta abrumadora era negociar o evitar que la bruja les lanzara el conjuro. Ustedes saben, por si acaso. “La superstición en que fuimos educados conserva su poder sobre nosotros aun cuando lleguemos a no creer en ella”, dijo Gotthold Lessing.

Un clásico de Steve Wonder: Superstition (Supersticioso):

¿Y mi resolución?

Pues parece que dejar la superstición no será posible, consciente o inconsciente, por los momentos. Quizá la necesitamos para poder entender el mundo. Sí. Para llenar espacios de incertidumbre. Es como un auxiliar del afán de completitud en el conocimiento. Una especie de “hasta que la ciencia me lo explique”.

¿Y si no? Pues seguimos con la canción de Stevie Wonder.

 

 


NOTA:

Este ensayo no es una recopilación rigurosa ni académica, es un recuento de referencias que he recordado o que he seleccionado por puro placer intelectual. Si el lector conoce algún dato, caso o referencia que enriquezca este ensayo, lo invito a dejarlo plasmado en un comentario.

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ILUSTRACIÓN: Composición con dos imágenes de Pixabay.com.

T, A, Cuerdas (Aforismos)

T, A, Cuerdas (Aforismos)

De la serie Cuerdas

Cuando comento lo que escribo, soy otro.

Hay que ir más allá del “más o menos”.

Es la repetición lo que permite que ocurra la sorpresa.

Hay periodismo donde no pude dejar literatura.

Uno siempre consigue buen material cuando está buscando otra cosa.

Quien no entiende el sarcasmo, lo merece.

De todas las cosas ya hay mucho.

La vida es un eterno retorno de una sola vez.

Todo lo que escribo es una excusa para escribir.

En mi vida Dios ha sido todo, menos Dios.

Hay dos o más vidas en cada sueño.

Uno tiene prehistoria.

Toda verdad es instantánea.

Ser como uno quiere es una forma de perfección.

Hay que pelear contra el caos como si no supiéramos que es imbatible.

Algo demasiado concentrado se entiende por contexto.

Hay una autoridad invisible en las cosas ciertas.

La condena viene con su previsión de redención.

La risa es una irradiación hacia adentro.

El beisbol es casi todo energía potencial.

¿Por qué creer que un “No estoy de acuerdo” es una declaración de guerra?

Somos más locos contenidos que personas razonables que enloquecen.

My son of the bitch is a killer too.

El que crea, cree.

En el reposo el protagonista pasa.

Desenmascarar la ilusión de la realidad es otra ilusión.

Escribo en primera persona muchas cosas que no tienen que ver conmigo.

Es mejor ser imprescindible que “hacerse” el imprescindible.

Toda la basura del mundo también forma parte de la naturaleza.

Para muchos ganar vale más por la adrenalina que por lo ganado.

¿Por qué Dios tiene tantas sucursales?

Mucho monólogo lleva a soliloquio.

El deseo de aprobación disfrazado de desinterés siempre se descubre.

Para un niño no hay tiempo y tiene todo el tiempo del mundo.

Un comentario “espontáneo” es a veces un reclamo escondido.

Hay precisiones innecesarias.

El silencio tiene relieves.

La distancia nivela las alturas.

Me alejo del teclado, se acercan las ideas.

 


Otros:

Bienvenidas las citas de estos aforismos. Agradezco se hagan con mención a Fernando Nunez-Noda o @nuneznoda.
ILUSTRACIÓN: Lúdico.

Los Placeres de la Mano en la Palma del Mundo

Los Placeres de la Mano en la Palma del Mundo

Cuento cuasi porno

Hace años L. era un adolescente de carne y hueso, es decir, dominado por las hormonas y la incertidumbre.

Su interés o normal obsesión por el sexo no eran compensadas en la realidad. Una vez visitó un prostíbulo pero su susto le impidió al instrumento ponerse a tono con la ocasión. La segunda oportunidad ocurrió con la señora de servicio de un amigo, de pie, muy incómodo… pero algo hizo. Decepcionado y ansioso revisó sus revistas eróticas (lamentablemente el único terreno donde palpaba mujeres fabulosas) y encontró por casualidad lo que parecía ser un anuncio solicitando actores para fotos y películas de adultos. Su contextura corpulenta y su “rostro serio” lo hacían parecer mayor de 18.

Contactó la misteriosa oficina del anuncio y, luego de infructuosas semanas, llegó por fin una carta astutamente remitida por la Sociedad Científica Hank E. Pam Key que le dio instrucciones de presentarse en un aparthotel semi-escondido. Fue recibido por una extraña mujer de pelo púrpura. Lo llevaron al fondo del apartamento, a una escenografía de profundo mal gusto: cortinas de terciopelo, alfombra mullida, batas de baño con motivos felinos. Un hombre de sexualidad indefinida apareció, seguido por asistentes que rápidamente instalaron cámaras y luces.

El hombre explicó a L. que harían una prueba y que de acuerdo con el resultado lo llamarían. “Desnúdate”, le ordenó. El pobre L. no tuvo más remedio que despojarse lentamente de su ropa, siguiendo inconscientemente la rutina porno, oscilante, sugerente, artificiosa. L. quedó sin pantalones pero con la franela puesta, el director de escena lo conminó a detener el strip. “Siéntate en ese sofá y mastúrbate”. L. obedeció y pronto daba rítmicas estrujadas a su órgano. “¿Cuál sería mi primer trabajo?”, inquiríó, como para dejar claro que no olvidaba sus motivaciones sustanciales. “Bien”, dijo Indefinido, “creo que con las trillizas Diavolo y Tina La Latina para un quinteto en el infierno”. La sola alusión de esas diosas del averno dionisíaco lo puso en velocidad de crucero y llegó incluso a jadear notoriamente antes de eyacular repetidas veces. “¡Corten!”.

Indefinido prometió llamar pronto a J. porque auguraba buenas críticas a la prueba. Pero la invitación al placer sin fin nunca llegó. Ni trillizas ni el infierno triple X. Quince años después los fotogramas del olvidado casting se han reproducido miles, incluso millones de veces en el flujo interminable de internet. Así como hay imágenes paradigmáticas de lesbianismo, orgías, felación y otras variedades, las de L. han llegado a representar el onanismo exhibicionista. Hay memes, galerías, incluso “fakes” (sus fotos en pleno batida manual pero con rostros sobreimpuestos de celebridades y políticos).

Y no hay duda que son sus fotos: el reloj, una marca distintiva en el dedo medio (se había rozado por accidente con un alambre que sobresalía en el jardín), la hebilla de la correa y, por supuesto, su amado miembro, que nadie como él conocía. Soñó con todos los placeres de la carne en el mundillo X-rated y lo único que logró fue ser una versión fotográficamente cruda del Gran Masturbador.

(Por favor no digan: “¡Corten!”)

 

 

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Imagen: Lúdico.