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Ha llegado el momento de revelar la verdad de Orocopo.

¿Que cómo lo sé? Bueno, he conocido y conversado extensivamente con los autores del “Horóscopo Extraviado”.  Me comisionaron un testamento de honor. Como muchos ya han muerto (de viejos) y otros están a punto, es hora de hacer público lo que conozco. No daré detalles sino un bosquejo general. Si me crees, querido lector… es otra cosa.

1.

Un periódico mediano con problemas financieros ve con alegría cómo su división web logra rentabilidad, sólo que a costa de que sus mejores talentos se dedicaran a cosas triviales como el amante de tal celebridad o las últimas técnicas de bronceado artificial…

Como compensación al equipo le otorgan mucha libertad y comienza a explorar nuevos territorios. En un brainstorm, en un bar, Penélope la más mística del grupo propone por tercera vez su idea de publicar un horóscopo, pero con algún componente fuera de lo común.

Fito (por mucho el más morboso) asoma la idea de uno exclusivamente erótico, que diga por ejemplo: “Para Aries hoy la posición del…”. Severino (muy en consonancia con su nombre) advierte que eso no se ajusta al perfil de lectores. Y es entonces cuando Lola (la más traviesa) pone en la mesa el gran esquema:

— ¿Por qué no un horóscopo colectivo, sin pautar nada, sólo guiado por la intuición o el capricho del escritor y nos turnamos?

— Pero es antiético –apunta Severino. No somos astrólogos.

— Bueno, yo estoy cansado de investigar los desatinos amorosos de Dr. Boob E. (un cantante de hip-hop) o el último buzzword de la cultura pop.

— Bien, voy con todo.

Así empiezan. Mitad sin pensarlo mucho crean una hermandad del horóscopo: una forma mancomunada de escribir piezas con un enfoque meramente prospectivo (algunos apuntaban simplemente “especulativo”), siempre sin creerlo mucho o del todo. Lo titulan “Orocopo”.

Cada “autor” se asigna un seudónimo: Zoe es Petronila (la tremenda). Fito se transmuta en Troglo (el erótico), Arcadia, secretamente popular en su segmento de mercado: ufólogos y fanáticos de la SciFi, adopta el nome de plumme de Xío.

Lo que escriben refleja la vida de cada uno o la vida de personas cercanas a los autores opersonajes ficticios. Al principio y quizá mientras dura, ningún miembro del equipo lo hace con demasiada premeditación, simplemente revelan su mundo secreto y cada uno, sabiéndolo o no, recibe y aporta a una vida conjunta. La identidad de los autores permanece en el más estricto secreto.

Tratan de cubrir ciertos estereotipos: la gente práctica, los místicos; los “emos”, los románticos, pero, al final, cada signo contiene a todos, en forma secreta, como “estados del espíritu”. En esencia, desarrollan 12 personajes, sin nombres, uno de cada signo. Si bien hay un responsable principal, lo cierto es que todos tienen oportunidad de contribuir y, a veces, hacer por entero una suplencia o un intercambio travieso.

Parece una receta para el desastre. En vez de seguir los lineamientos zodiacales, Orocopo obedece a las leyes del azar individual. Pero el usuario no se entera porque está concentrado en los resultados. La infraestructura y el aspecto astrológico acentúan la certidumbre de que, más o menos riguroso, Orocopo es un zodíaco.

Los astrólogos lo critican acérrimamente, por su falta de rigor, por su irrespeto a los preceptos de esa disciplina milenaria. Esos ataques sólo contribuyen a acrecentar su popularidad.

— La permanente compensación. Si había depresión, se levantaba el ánimo. ¿Muy exaltado? Relajación. ¿Dudas? Convicciones. ¿Creído? Bajones – cuenta Troglo, quien junto a Ábside se encargaban también de la consistencia intersigno. Revisaban toda entrada y la conectaban, de forma que cumplía las tipologías establecidas en la cultura popular. Ejemplo: Virgo: metódico, confiable, racional…

Lejos de ser errático, que lo fue, resultó tremendamente asertivo para mucha gente. No daba pronósticos sino “escenarios”, por ejemplo:

Un amor que creías extinto regresa. Está cerca aunque no puedas verlo.

Pero a los escenarios se agregan “recomendaciones”:

El amor ausente se manifiesta si conservas la calma y no apresuras el plan de vida.

El zodíaco más famoso del país atribuye, pues, “escenarios probables” basados en la participación de los colaboradores premium o quienes han hecho comentarios relevantes y votado por la comunidad. Increíble que los autores primigenios se mantuvieran en secreto, que resistieran la tentación de la fama, dado que muchos usuarios ganaron popularidad e incluso éxito económico como metastrólogos.

A decir verdad, lo que ocurre es que se ha especulado tanto sobre quiénes son los responsables de esta criatura, que prácticamente todos los empleados del periódico, así como colaboradores e incluso periodistas y creativos de otros ámbitos, son sospechosos. En esta multiplicidad de especulaciones, los nombres de los autores reales pasan completamente mimetizados.

Luego de años de éxitos sin precedentes, muchos miembros de Hermandad de Orocopo se van del periódico y trabajan secretamente. Normalmente son 15 personas quienes producen y editan (aunque han llegado a reunir hasta 25).

Orocopo le habla directamente a la gente, a la gente-signo, a quien acepta caer bajo el influjo de estos futurólogos fraudulentos. Pero cuando nos preparamos para cuestionarlos se presenta una circunstancia que le da sentido a esta crónica: los escenarios predictivos se cumplen.

Si dice: “La puerta que acaba de abrirse en tu vida…” resulta que miles de seguidores están en efecto frente a una puerta abierta y quienes no, saben perfectamente qué puerta dejó de abrirse por esto o por lo otro hace poco o mucho. El mecanismo mental dura fracciones de segundo.

Algo en la redacción, los personajes que viven cada día y los foros escritos a cuatro o seis manos, ha hecho de “Orocopo” la pieza editorial más consultada del país. Su éxito ha sido tal que salta de los bits al papel: de una columna a una página, luego a cuatro centrales más ediciones especiales de fin de año, de vacaciones, de finanzas, romance, familia, sexo…

Con el crecimiento y consolidación de las redes sociales Orocopo se convierte en un fenómeno cultural y aquí ocurre otra genial idea del equipo: fomentar la inclusión de comentaristas que enriquezcan los desenlaces probables. En un escenario cualquiera la gente es invitada a escribir sus predicciones. Luego la gente vota por las predicciones más certeras y así se posicionan usuarios con nombres como DrTopoz, Meretrax o H3Vx y otros miles que generan comentarios en foros o artículos propios.

En última instancia el equipo secreto de Orocopo decide cuáles predicciones o posibilidades incorpora. Así se crean, en pocas semanas, nuevos héroes populares con fama de adivinar el futuro. Como las predicciones difieren (los editores las ordenan por probabilidad), grupos de usuarios valoran a tal colaborador y otro grupo a uno distinto. La gente misma decide si algo se cumplió o no.

 

2.

Una vez cumplido el compromiso de revelar lo anterior, me permito mostrar e incluso participar en algunos análisis e interpretaciones.

Primero las leyendas urbanas. Se ha especulado sobre sus fabricantes, sobre las intenciones, sobre las intrigas que pululan detrás de las páginas de Orocopo. Sólo para divertirlos un poco, les recuerdo algunas de las más extravagantes:

• Orocopo es creado por una secta secreta de astrólogos en comunicación directa con alienígenas antropomórficos.
• Es obra directa de alienígenas antropomórficos.
• Contiene mensajes cifrados para alienígenas antropomórficos.
• Entrar en la Hermandad requiere tatuarse 75 aforismos en latín entre las nalgas.
• Es creación de una sociedad de mujeres que odian a los hombres.
• Es creación de hombres que odian a las mujeres.
• Es creación de mujeres y hombres que se odian a sí mismos.
• Está promovido secretamente por transnacionales para estimular el consumo innecesario.
• Si extraemos letras de acuerdo con una fórmula que circuló mucho en la ciudad en épocas preinternéticas, logramos el texto de un culto satánico de mantícoras reencarnadas.
• Todo es producto de un hombre que vive en una cueva y sólo se comunica al exterior por un agujero. Un emisario del periódico graba sus palabras cada semana, dichas éstas en un lenguaje amazónico milenario que sólo puede traducir un catedrático excéntrico con gota en el pie izquierdo.

Oh, la mente colectiva…

Ahora en serio, se han hecho estudios muy precisos. Encuestas: 72% de los usuarios le confiere la máxima correspondencia entre predicción y acierto… Varios trabajos de grado e incluso tesis doctorales analizan las razones de tal adhesión.

Una investigación de la UMSCT, por ejemplo, tabula predicciones vs cumplimiento, según consultas y focus groups hechos con usuarios. Luego, el análisis de sentimientos en los social media proporciona el resto. La conclusión es aplastante: de los 40,7 millones de usuarios distintos de Orocopo, tres cuartas partes afirma tres cosas: a) Que se guian regularmente por las predicciones y recomendaciones de Orocopo; b) Que la tasa de aciertos al seguir las recomendaciones supera el 50% y c) Que cuando no se cumple la predicción el usuario lo atribuye a fallas en seguir las recomendaciones o falta de preparación para acometer el hecho posible.

No hay para mí otra explicación que la siguiente: Orocopo influye tanto en sus usuarios que, en vez de anticiparse a situaciones hipotéticas, “impone” un futuro, condiciona la psique a darle primacía escenarios propuestos en vez de propios.

Convence por lo ameno de su prosa, una mezcla de cliché con enganche, un trasfondo de sabiduría cotidiana y un toque de humor urbano que sabe más de la vida de la gente que la gente misma, que vislumbra el futuro y dice qué hacer, si se le escucha y obedece. Al cumplirse se reafirma y al no cumplirse siempre se puede atribuir a desatención de las recomendaciones. Ese componente de autoayuda que nunca se buscó, fue una clave de éxito.

Cuando Orocopo habla de “nuevos emprendimientos” resurge en la gente aquel viejo proyecto que no se atreven a acometer. “Se abrirán puertas económicas. Es hora de confiar en ti mismo y llevar adelante esta aventura de crecimiento material”. Listo, millones de personas comienzan empresas o negocios pequeños de compra-venta. Varias veces, sin saberlo, la Hermandad de Orocopo elevó medio punto el PIB por una cruzada de actividad económica extrasurgida de su extravagante máquina de políticas públicas.

También ha causado estragos. Cuando Oti decide trabajar por su cuenta, los escenarios más auspiciosos apuntan a la independencia del horario y a mayores ingresos, lo cual causa renuncias masivas de trabajos formales y ejercicios de autoempleo que no siempre salen bien. La tasa de empleo nacional se afectó negativamente por unos meses.

Si un “Hermano” ha tenido mala experiencia con una régimen alimenticio de carbohidratos y lo expresa como contrarecomendación: “Evita dietas de carbohidratos”, eso significa el fracaso de libros, entrenadores personales e industrias completas. Igual con modas, con servicios, con tendencias… Un “creyente” en Orocopo recomienda a un no usuario, de modo que la viralidad excede la mismísima creencia en el contenido de esta guía de vida.

Cuando Cloe se comprometió, la tasa de matrimonios aumento 5% en el país, pero nadie se dio cuenta. Cuando Filipo es infiel, refleja su profundo remordimiento en un reproche que se traduce en desconfianza colectiva, la sensación aquella del “adulterio en el corazón” de los cristianos. Ocurren divorcios, bodas postergadas, cruentas peleas en miles de parejas, río revuelto para los casanovas.

Arcadia decide cambiar de carro pero el escenario que plantea (una descripción bastante precisa del automóvil que quiere) produce escasez en el mercado y ella misma tiene que esperar meses para conseguir el modelo deseado. Una apuesta entre Fito y Donocold desata una obsesión femenina por no fingir los orgasmos.

Hay cientos de casos, pero supongo que ya captaron mi punto.

 

3.

Dicho lo anterior pregunto: ¿qué hacer ahora que no hay Orocopo?

Obviamente los cientos de copias (Oro en Copas; Zo Día Co; DestiSÍ/DestiNO) no generan un fervor siquiera aproximado. No hay, pues, sustituto y el periódico ha dejado claro que no restituirá ni relanzará Orocopo nunca más.

Si algo ha tenido Orocopo es su búsqueda por una mejor vida, por una mayor asertividad a la hora de enfrentar las complejidades de la existencia.

La gente confiesa que se ha quedado sin guía, sin escenarios, sin mejores prácticas de “mística utilitaria”, como llamaba Orocopo mismo su entramado espiritual.

El miedo a la libertad se ha activado generando aprehensión y depresión colectivas. Los usuarios sienten que le han sustraído a su mejor amigo, a su paradigma, a su oráculo. Un observador lo ha catalogado como “una segunda muerte de Dios”.

Tiemblan… porque ahora tendrán que decidir su destino por sí mismos.

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ILUSTRACIÓN: Lúdico

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