270 aforismos de Fernando Nunez-Noda

Sin eco no hay soledad.

Deja sangrar lo que quieras ver vivir.

El problema de mi egoísmo es que siempre se llena de gente.

“Las palabras se hicieron para usarse”, dijeron las palabras.

Sólo es evitable lo que no va a suceder.

Tan fácil hablar de la cosa en sí como difícil hacerlo de las cosas más simples.

¿Sabes a qué temo? Morir rodeado de mal gusto.

Renuncia queriendo.

Si dios no existe, me reconcilio con él.

Pónle piso de colador a tu conciencia y tendrás aforismos.

Todo destino es una juntura.

Nada me da miedo. Por eso le tengo terror a la nada.

La mejor meditación ocurre por descuido.

“Quisiera” tiene que ver con distancia.

Prefiero un infierno ascendente a un cielo en el abismo.

Cuando habito mi yo, extraño el afuera.

Que nuestro desinterés sea, al menos, interesante.

Hay que preguntar mucho para poder seguir preguntando.

Cuando leo el mapa de mí mismo ya no soy yo mismo.

En el fondo toda letra es punto.

Hasta lo que venero es cuestionable.

A veces me agoto tanto que sólo quiero seguir corriendo.

A mí la palabra “quizá” me da seguridad.

La saliva es energía.

El sitio más seguro es donde no estoy.

Soy más evanescente que mis fantasmas.

El lenguaje es la alquimia que queda.

Lo mejor o lo peor de todos los tiempos no ha ocurrido todavía.

La creencia es una cárcel deseada.

Si no tienes nada que decir, di algo.

Mi ego se cree más que yo.

Sólo lo destituible debería constituirse.

Por ley de opuestos, si el papel aguanta todo, la tinta no.

Las calles nos cruzan.

Escribir sin verbos es un arte escondido de la literatura.

Uno es siempre planeta de su madre-sol.

Muchos pecadores no perdemos el cielo, sino el camino al cielo.

Al compartirlo, justificamos mejor el engaño.

De día es que me dan más miedo los fantasmas.

El agua es punto medio entre caída y sostenimiento.

Quedarse sin palabras es decirlo todo.

Dios mío: te ruego que no seas como creo que eres.

Los libros se hicieron para rayarse.

Si la vida es cine somos una encrucijada de edición.

Creo más en mi creencia que en su objeto. Es lo que tengo a mano.

El promedio es anonimato menos quince minutos.

Toda convicción nos endeuda.

Los años-luz del espacio son un tapiz plano.

Mi mayor motor es no querer hacer.

El fenómeno me importa menos que su fenomenología.

La vida no da tiempo de ensayarla y no es un ensayo.

Yo sé que me engaño.

Ahora recuerdo por símbolos.

La filosofía se acerca a la razón y olvida el corazón: su verdadero padre.

En este lado no milagroso del mundo la valentía es producto de las circunstancias.

Crea juegos pero no caigas en ellos. No enloquezcas con lo que dibujas… para otros.

“Nostalgia” y “melancolía”: generalmente se me olvida una cuando pienso en la otra.

Mientras menos tiempo, más parsimonia.

Hay cosas que uno escribe por escribir (ésta, por ejemplo).

Preguntar o no preguntar, ése es el ser.

Quien conoce un idioma los ignora todos.

Merecer no cuenta en el poder.

¿Por qué escribo aforismos? Porque mi mayor virtud es iniciar.

El antípoda está detrás de nosotros.

Ojalá pudiera enviar de antemano los pensamientos cuando arranco de golpe.

Echarse es crear un lado.

Dios está en la entrepierna.

Hago énfasis en la distracción más que la concentración.

El egoísmo es el ego a secas.

En un instante el objeto es igual a sí mismo. Su entropía es cero. En el siguiente instante ya es otro.

Cuídate de no sobreactuar cuando te lo estés jugando todo.

Para sobrevivir lo primero es recordar.

Oculta algo. Pídele a la gente que hable de eso. Revelarán mucho.

El autoengaño es verdad.

En la literatura hay control hasta de los silencios incómodos.

Soy literato fantástico en vez de teólogo. Hasta ahí llego.

El reposo va hacia delante.

Yo uso el “no” para separar los objetos de su entorno.

El mejor balance oscila.

Para estar seguros hay que suponer mucho.

La suerte está echada así que, suerte, levántate y anda.

No te he escrito porque tengo mucho que decirte. Si no tuviera nada que decirte te escribiría.

Mi religión actual es Su Ausencia.

Lo que digo de mí se aplica a todos, es decir, a nadie.

Somos una ecuación que trata de resolverse a sí misma.

Todo camino gira.

El discurso más directo es la confesión.

Un usuario solo ya es audiencia.

Busco un atajo hacia la cercanía. Tan perezoso soy…

Necesito poner nombres para saber a quién pertenecen los remanentes.

Prefiero escribir con rabia que con lástima. Y siento lástima.

Así diga lo contrario, siempre digo lo mismo.

Mi ventaja relativa y triste es que no creo ni en unos ni otros.

Dame tiempo que el espacio sobra.

A veces siento nostalgia de tiempos no vividos.

Ver los dos lados con escepticismo me centra.

Los sueños son más connotación que denotación.

He aprendido más contigo sin estar de acuerdo que de tantos fariseos que piensan como yo.

La ausencia de una H es tan elocuente…

El teatro de la magia ocurre tras bambalinas.

Con el lector soy como letra muerta que revive por un rato.

Querer acelerar el tiempo siempre se hace por un buen motivo.

Soy esclavo voluntario de los sinónimos.

La gente sabe casi nada de mucho.

La profundidad rasga la superficie.

El dios en el que creía no existe.

“No sé cómo explicarlo” es la muletilla que me hace entendible.

Para salir un poco del tormento del día a día me sumerjo en el tormento de lo que no tiene tiempo…

Uno cumple años, no promesas.

Sin ironía la solemnidad es aburrida.

Construimos el andamiaje, casi nunca la obra.

En Las Meninas, Velásquez pintó la luz eléctrica.

A la gente no tiene porqué gustarle lo que uno escribe.

La filosofía se refugia en aquello que pretende trascender.

Cristo es el hermano mayor de Satanás, según la Biblia.

No te he escrito por una razón: no te he escrito.

Un mundo hacia adentro abre ventanas.

Hay mejores.

No quiero encontrar lo que busco.

Es inevitable que al guardar perdamos.

Sin automatismo síquico no hay literatura (esto se me ocurrió de repente).

Las pruebas siempre sobran… lo que falta es justicia.

Mi manera de debatir estos escritos es no hablar de ellos.

Mientras más exhaustivo un argumento, más incompleto.

Por mí el infierno estaría prácticamente vacío.

Cuán íntimo es mi mayor triunfo.

A lo mejor mi concepto de diablo es Dios sin hipocresía.

El sexo nace y muere en la mente luego de atravesar el cuerpo.

Mis hijos me malcrían.

Invento palabras para no decir siempre lo mismo.

Estás de acuerdo conmigo porque siempre te doy la razón.

Más temprano que tarde uno copia a su escritor favorito.

La religión quiere llenar de propósito la eternidad.

“Pero” es menos objeción que conectivo.

Nos une un desfiladero.

Mientras menos creo en algo mejor lo argumento.

Yo trato de vivir la justicia que busco para el mundo. Y no puedo.

La mejor infraestructura es invisible.

Me salgo del camino por las rectas. En las curvas pongo atención.

La entropía también crea.

Me gusta ser artificial. Y no puedo evitarlo…

La emulación pasa por intento más que logro.

La montaña nace bajo los pies.

Del sentido moral me importa el sentido.

Mejor un destello amarillo sobre el vasto azul que lo contrario.

La inactividad no es negativa.

Basta de comprobaciones, queremos hipótesis.

Siempre hay que dejar una puerta entrecerrada.

Algunos dioses le echan Su Culpa a los humanos.

Todos saben todo ¿y entonces?

Me construyo hasta consumirme.

Hay varios “uno mismo”. Lo digo por la confianza y desconfianza que le tengo a unos y a otros.

Dale poder, dale deseos de matar.

Prefiero usar que actuar.

Recorro kilómetros para decir centímetros.

Luego de un deslave en la vecindad nuestra historia es arqueológica.

El espacio es dadivoso pero el tiempo no.

El resto de la realidad está sobrio.

Sistematizo espontáneamente.

Una línea basta para decir nada.

El epicentro de mis terremotos es periférico.

A veces mi nada es bastante sustancial.

Lo dicho son palabras futuras: una promesa de reconstrucción.

La incoherencia es inherencia.

Respondo con mayor gusto las preguntas que no me hacen.

Una política de silencio debe ser muy elocuente.

Yo prefiero lograr las metas con poco esfuerzo.

Los límites son relativos, los valores que rondan los límites no.

La religión es necesaria para descreer.

Quien sobreestima la gramática subestima la inteligencia.

A veces siento exactamente lo que no soy.

Me cuido del idealismo por convicción.

El analista vive por, el pragmático para.

Mi primer impulso político es ser oposición.

El contorno del absurdo es la razón.

Yo no soy escéptico unilateral.

El signo es una pretensión de inferencia.

Lo contrario de la entrega tampoco es el abismo.

Uno va llenando su casa de cosas.

“Uso del lenguaje”: muleta del olvido.

El hombre hace que el toro mismo se ensarte en la lanza.

¿Mereces el agua porque la has cedido con gusto o porque simplemente la pides?

Yo no me atormento con restricción del placer. Lo mío es tortura teológica.

La vida piensa en lenguaje.

Le tomo cariño a mis pecados.

Sólo logra el poder quien realiza lo posible, aunque prometa lo imposible.

Busco sin mapa y lo dibujo precariamente mientras avanzo.

Yo viví una conversión al revés, una luz enceguecedora que me sacó de la órbita de la fe…

La perversión siempre la tiene el otro yo.

Mi mejor farmacia está en la cabeza.

Prefiero la traslación al mero movimiento.

Me gustaría acertar una diana en la flecha.

Yo acerco la llaga al dedo.

Fenomenología: se sustituye “verdad/mentira” por “verdadero/falso”.

La redacción precisa del periodismo me ayuda a abordar temas descabellados.

Debes saber mucho para tener tan buenas dudas.

La materia atraviesa los nervios.

Hay cosas que no han ocurrido y ya influyen en uno.

Las palabras son ante todo comodidades.

Conocí a una mujer que confundió el primer día de su locura con una iluminación.

A veces de tanto recordar termino recordado.

La relatividad se basa en una constante.

Después de un punto final viene una hilera de palabras invisibles.

Mientras más estático, más entregado a las máximas velocidades.

Yo escribo esto sin saber cómo seré después.

Forma sobre contenido presagia colapso. Contenido sobre forma prefigura parálisis.

Lo bueno de uno siempre es menor que la mitad de uno. Por eso es perentorio el esfuerzo.

No nos percatamos que también vamos de lado.

Mi recuerdo más lejano y ancestral es un atardecer, un ocaso.

“Esto es lo que hay”: aceptación y rechazo simultáneos.

El vector más eficiente es indirecto y secreto.

La injusticia se pudre o nos pudre.

A veces creo que Dios es un científico loco.

Nos persigue lo que obliga a unirnos (y lo evitamos).

La gente cree que el egoísmo es una opción.

El punto no es que ocurra sino que nos importe.

A los dioses suele interesarle más establecer “su reino” que lograr nuestra felicidad.

La madurez es arrancarnos cosas.

A mí lo que me cansa es tratar de convencerme.

¿Tienes más confianza en ti mismo(a)? Te ves más atractivo(a).

A uno de mis escritores favoritos jamás lo he leído.

Sin clavos en las extremidades no hay cruz.

Esperar activa el teatro mental.

No hay dos de cosa alguna.

Soy más reportaje que noticia.

La selva es un jardín estallado.

Las bajezas humanas están en el tope del comportamiento.

El suelo te devuelve la fuerza de las pisadas.

Mi primer nombre es un gerundio.

La opinión del pueblo la rechaza primariamente el pueblo.

La tecnología es una alfombra voladora del espíritu.

Dios nació de un colapso del vacío.

En plano hemos subido muchas veces el Everest.

Para maldecir se necesita enloquecer temporalmente.

Veo el periodismo como un género de ficción que imita la realidad.

Oscar Wilde: la burla como aliciente.

Una plaza muy grande y no un muro. Ésa es la separación entre el cielo y el infierno.

A veces me obstino de ser indeciso. A veces no. Y así voy.

Muchos de mis hallazgos son neutrinos que impactan o rozan una neurona.

Destruí a mi Dios sólo para construirme semidioses.

Quien critica debe tener una obra mínima, aunque sea de crítica.

Orinar es comunicar el agua del cuerpo con el agua de la tierra.

Una generación exitosa descansa en varias fracasadas.

Del valor no es la presencia sino el alcance.

Puede ser muda por ahora, pero la voz es tuya.

Mis principios suelen estar bastante hacia el medio.

El “robo” del artista es una exacerbación de la copia.

No digas “quiero” o “me propongo”, hazlo. Bueno, di “quiero” o “me propongo” pues…

Quien sabe atrapar energía ya no necesita conservarla tanto.

Yo temo en realidad a los fantasmas de la mente.

Digo “no sé” sin la menor duda.

El mito es un ejercicio sostenido de demiurgia.

Me oprime la angustia, no el remordimiento.

Tantos momentos perdurables que fueron instantáneos.

La tecnología de información es psicología matematizada.

Me recuerdas a alguien que no he conocido todavía.

Un bebé es un sabio salvaje.

Espero que lo que va a pasar haya dejado de pasar de una vez.

La falacia creíble exige “orden”.

Producir es a veces predecir.

He notado que las sombras suelen estar más adheridas que desparramadas.

Lo que queda de las generaciones sigue vivo.

¡Largo plazo ya!

Estoy satisfecho de vivir, no de mi vida.

La aceleración es estaticidad indecisa.

No me gusta que me manden a hacer incluso lo que me gusta hacer.

Ciencias políticas en una línea: cuál “bien” tiene más poder.

La literatura es lenguaje-mundo, mundo dicho.

Los almanaques son tiempo vertical.

 


Otros:

Bienvenidas las citas de estos aforismos. Agradezco se hagan con mención a Fernando Nunez-Noda o @nuneznoda.
ILUSTRACIÓN: Lúdico.

Commentarios de Facebook

Comentarios