170 nuevos Aforismos de Fernando Nunez-Noda

“No-lugar” me suena a “lugar sin tiempo”.

Conocemos mejor a la gente al preguntar: “¿Cómo pudo hacer eso?”.

La justicia última es el no-ser.

El fundamento de la civilización es la cosquilla.

El hombre es login, la mujer es password.

Mi mejor presente es la evocación.

Estos escritos equivalen a mi lucha personal contra el verbo “ser” (y perdí otra vez).

El infinito terminó con todo.

Comer es amar.

Hay mucha zamarrería catalogada de inteligencia.

En la “realidad” hay más decir que ocurrir.

El castigo de Dios al hombre por preferir al diablo es merecer al diablo.

La mitología es labrada por el olvido o la ignorancia.

No confío en quienes dicen creer demasiado en sí mismos.

Conocemos ya el mensaje por la carga semántica del mensajero.

“Quién es mejor que el otro”, a eso se reducen muchas “amistades”.

El desaliento respira más fuerte.

Simplificar engrandece.

La desesperación del papel en blanco: querer permanecer en lo que no hemos hecho.

¿Por qué esperar que las cosas pasadas terminen de pasar?

Soy mi propio Prometeo.

La totalidad es elástica.

Elijo mi azar.

El periodista es un especialista momentáneo.

A las cosas pequeñas dedico gran atención.

Mientras menos poderoso, más útil un político.

Siempre hay que dejar al menos una viñeta sin aforismo.

La fe es un espasmo y es un estado.

Sólo lo nombrable puede ser deshecho.

Estoy tan ensimismado que pensé en todo el mundo a la vez.

Hay paz aparente. Pero todos los países están en guerra.

Mis planes a largo plazo van más allá de mi vida.

La poesía mueve palabras, la narrativa las traslada.

Soy un pesimista que se ríe.

En el medio se ven horizontes más cercanos.

Construyo desde cero mis simplificaciones.

Buena parte de la filosofía es semántica pura.

“Nada” es el cansancio.

No puedo evitar que nada ocurra.

En la Biblia, cuando Dios le contesta al hombre se acaba el diálogo.

La inmoralidad sin parafernalia me parece una aberración del gusto.

Hay gente que se niega la libertad de hacer cualquier pregunta.

Un martillo clava a otro martillo.

La totalidad siempre colapsa.

A veces la fe no es otra cosa que la presunción de una sorpresa.

Su presencia era tan fuerte que ya no la recuerdo.

La desesperación une los extremos.

Cuando estoy equivocado uso la estrategia más obvia: discutir.

La memoria suele ser víctima de la imaginería.

Al revés también hay orden.

La sociedad es millones de mundos personales escapados por las ranuras del lenguaje.

Lo que carece de sentido también importa.

La alcahuetería es un catalizador social.

La risa da risa.

El meollo del asunto es triangular.

La melancolía es un tono crepuscular del recuerdo.

En el coito la mujer se siente llena, el hombre envuelto.

Mientras más modernos somos más segmentados nuestros calendarios.

El arte es una no-naturaleza.

La inspiración ilumina algo que ya poseemos.

Soy tan vanidoso que no puedo entregarme por entero a la renuncia.

Filósofo: el lúcido más angustiado.

Los “límites” son fijados por el lenguaje-del-mundo.

Si lloras un poco antes de que eso ocurra, podrás reír después.

Uno se tienta a través del tentador.

El contenido también es esclavo.

Lo más grande siempre deviene en una sola palabra.

En la senda espiritual no existe lo insignificante.

Por agotamiento también aprendemos.

El lenguaje mismo es metafísico, una añadidura al espacio-tiempo.

El descuido de la gente abre una puerta de escape al orgullo.

El símbolo es una mascarada del signo.

La filosofía pasa la vida autopensándose, interrogándose ella misma.

Como todo Estado, uso armamento de ataque para defenderme.

La reafirmación puede también ser el final de lo reafirmado.

Nada más desechable que “el pueblo”.

Yo desdigo realmente lo que logro callar.

Las hormigas son burbujas en cámara lenta.

La creatividad no sólo debe ser excelsa sino rápida.

He llegado a diluir mis carcajadas en sonrisas continuas.

El vestido de una mujer es otra mujer.

Suele pasar que el hallazgo comienza con una travesura.

Toda precisión es inaccesible.

Llamo “casi-infinito” a la ancha frontera entre razón y mentalidad mágica.

El sonido de los pasos es un boceto de quien viene.

Como escritor mi temática es generalmente más interesante que mi estilo.

La totalidad o parcialidad de las cosas está en las mayúsculas o, en todo caso, en la tipografía.

Soy moderado por fuerza acumulada, no por debilidad.

Hay buenas obras mal escritas.

El estómago es un validador del sentimiento.

Escribir en infinitivo es más arriesgado que en primera persona.

El crepúsculo canta en silencio.

La autocrítica nos prepara para la (buena) refutación.

Lo relatado es quien relata.

Hay gobiernos cuyo desideratum es la inercia aparente.

Sin lo artificial no hay historia.

A veces necesitamos mentiras para darnos la razón.

Los escrutinios de Dios son incaminables.

Internet es lo centralizado en todas partes.

Lo mejor de toda obra pasada es que ya terminó.

Nunca se llena el espacio topológico de cada hecho.

Queda en ridículo lo más a propósito posible.

Gran liberación el comprender que nuestros antepasados fueron humanos, no mitos.

Sólo por esa vida que asigna nuestro interés y a veces capricho, las cosas son cosas en vez de nada.

Si un Dios crea la temporalidad ¿para qué mezclarse en ella?

No hay violencia, no hay amenaza, solamente se avanza hacia ninguna parte. Eso es un laberinto.

Primero lo histriónico, después el guión.

Las puertas de la percepción son apenas una antesala.

La inercia siempre hace el resto.

Hasta lo que más respeto puede mentirme.

Contenemos muchas cosa que quisiéramos lejos.

Soy rápido para decir “espérenme”.

Quizá los ideales son meros disfraces de la ambición.

Suelo toparme conmigo mismo viniendo (nunca yendo).

Los ídolos que más quiero son los que encontré por mí mismo.

El agotamiento me impulsa.

“Ciudadano” es un título honorífico.

Uno se ve ver la obra de arte.

Y nos sorprende que al acercarnos a lo olvidado, se haya movido o ido para siempre.

Antes yo tenía más despuéses.

Cada nuevo aforismo es más explícito y complicado a la vez.

Todo entorno es mundo. No todo mundo es entorno.

Quizá los ideales son meros disfraces de la ambición.

“La totalidad” es un esfuerzo fútil por negar la inminente división de todo.

Deberíamos buscar políticos dispuestos a retirarse cuando logren su segundo o tercer ideal.

Si la experiencia de vernos es interna, no hay geografía sino astrofísica.

¿Qué fue primero el molde o lo moldeado? El molde con lo moldeado adentro.

Entender lo real es una suposición.

Callando se desentiende la gente.

Dios: perdóname a pesar de haber descubierto que no es mi culpa.

La gente vive sobre superficies; no a través de volúmenes.

Hasta lo aburrido es una historia.

Muchos santos crean la culpa que después perdonan.

“Yo pido que me pidan, no que me den”, sueña el poderoso.

Cuando era adolescente las cosas “malas” tenían una explicación.

Para la calidad lo trivial no existe.

Es inevitable repetirse. Es inevitable repetirse.

Las comprensiones más complejas sólo se logran sin esfuerzo.

La inteligencia no basta (y a veces no sirve) para salir del laberinto.

Los grandes cambios se inician en las vísceras.

Soy un centrista desequilibrado.

Si Dios no envía el Armagedón ya es cómplice de la miseria del mundo.

La expectativa le añade mucho sabor a la degustación.

No hay oscuridad sin resplandor.

La entropía de lo cómico es muy alta.

Si no doy moralismos acepten mi derecho a no recibirlos.

La sociedad es un monólogo cantado a coro.

El extremismo racionalizado es otra forma de autoengaño.

Somos un andamiaje constructor.

No hay gente siniestra que no veamos como “adultos”.

Ante la catarata de la injusticia viene el gotero de la ley.

Todos tenemos una debilidad gravitatoria.

Me deprimo menos si tengo un plan, aunque no lo cumpla.

Los apellidos son resistencia de las generaciones a desvanecerse.

Antes había contención sin solución. Ahora ni siquiera contención.

La tormenta es parte creativa del clima.

“Todo” es lo vasto.

Le perdonamos cualquier idiotez a alguien siempre que lo haga por el erotismo.

Muchas coherencias ocurren sin que nadie las planifique.

Lo lamento, pero el combustible del éxito es la paranoia.

Todo en mi trabajo literario se trata de hacer inevitable la lectura.

La ética es grado, no totalidad.

Lo normal no es siempre lo normalizado.

Por la cerveza han empezado tantas cosas.

La muerte es una singularidad.

A veces soy un placebo para los angustiados.

Yo aguanto cualquier reclamo… pero sin moraleja por favor.
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Otros:

Bienvenidas las citas de estos aforismos. Agradezco se hagan con mención a Fernando Nunez-Noda o @nuneznoda.
ILUSTRACIÓN: Lúdico.

 

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