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I was born in a cross-fire hurricane
(Yo nací en un huracán de fuego cruzado)
-Jumpin′ Jack Flash

The Rolling Stones Facebook Page.

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Cada quien tiene un panteón, un olimpo musical con -al menos- 10 bandas y músicos favoritos de todos los tiempos. Puede haber categorías: rock, pop, salsa, clásico… En rock yo tengo una devoción inamovible por los Beatles en el tope, pero los Rolling Stones siempre han flirteado con la posición siguiente y, ahora, que los he visto en su gira ZipCode, en Orlando FL, más que nunca.

Si la música de Jagger/Richards ha sido banda sonora de la vida, entonces un concierto de las antiguas “Majestades Satánicas” (ahora devenidos en traviesos senior citizens) es una máquina del tiempo, que casi enlaza el Sputnik con los smartphones. Allí está todo: rock and roll, rockabilly, blues, psicodelia, R&B, latino, country. Y la vida de uno al compás de 19 canciones.

Un concierto de los Stones es mucho más que música. Es un evento de la contracultura, o de lo que queda de ella o de cómo ha mutado. Hay hippies que se quedaron en la nota, groupies improvisados, baby boomers que por una noche dejan de ser abogados o contadores para abrazar la rebeldía de un peleador callejero, jóvenes que van a pagar tributo y otros, como yo, que se sumergen en un festival de endorfinas.

Foto: FNN.

Vibración Incesante

Los Stones fueron un terremoto, un “crossfire hurricane”, una seguidilla de grandes canciones de su catálogo inabarcable. Demasiada energía para músicos poco más jóvenes que mi papá. A diferencia de otros géneros musicales que son puro entretenimiento, el rock es mitológico y hasta se le asocia con poderes mágicos. Por eso me gusta pensar que los Stones envejecen por fuera, pero que el rock los hace eternos.

La dinámica entre las dos guitarras (Keith Richards, Ron Wood) y de éstas con Mick Jagger es la columna vertebral de los Stones. La ancestral batería de Charlie Watts, básica pero que no se pierde un solo golpe, hace lo demás, junto a un bajista sustituto de Bill Wyman, un coro de dos, una sección de viento y un piano eléctrico.

Repertorio.

Sin ser virtuosos, la música de los Stones es definitivamente más que la suma de sus partes. Keith Richards es el recreador del rock and roll de Chuck Berry, sustento melódico de toda una generación de rockeros británicos. Richards es uno de los más importantes compositores de la “contracultura” roquera. Mick Jagger es, a secas, el mejor performer del rock de todos los tiempos.

El repertorio exquisito: Jumpin′  Jack Flash; It´s Only Rock and Roll (But I like it); All Down the Line; She′ s So Cold; Tumbling Dice; Miss You; Start Me Up; Before They Make me Run; You Can′ t Alway Get what You Want; Midnight Rambler; Happy; Brown Sugar; Satisfaction, entre otras. Ni un minuto de tregua.

Un item que le borro al Bucket List. En 1964 le preguntaron a Mick Jagger si creía que, 10 años  después, seguirían tocando y teniendo éxito. Jagger fue muy sincero al contestar que no lo sabía. Más de 5 décadas después las piedras… ¡de que ruedan, ruedan!

Un clásico de los Stones (que tocaron esa noche) contiene la célebre lírica:

No siempre puedes lograr lo que quieres
Pero si tratas de vez en cuando
Encontrarás que puedes tener lo que necesitas.

Fue maravilloso descubrir que en este concierto encontré mucho, pero mucho más de lo que necesitaba.

Stones forever!

 


Videos de los usuarios

Jumpin´ Jack Flash. Así empezó.

All Down the Line, una de mis canciones favoritas de los Stones.

Midnight Rambler, una canción que tiene todos los tempos.

Simpatía por el Diablo, con fuego incluido.

Gimme Shelter, un clamor que todavía se escucha y no ha perdido vigencia.


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