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Miles de historias en varios pestañeos.

Ya definido por los sumerios hace cuarenta siglos, el segundo ha sido desde entonces la 86.400 ava parte de un día. Nuestra época agrega algunas precisiones: se dice que cubre al giro de ciertas estrellas pulsares o que equivale a 9.191.631.770 ciclos de la radiación del átomo de cesio-133.

En un segundo, aunque parezca un instante, pueden pasar muchas y variadas cosas. Dentro de su fugacidad caben sagas completas, hay no uno sino muchísimos cambios en un sistema.

Si miramos la historia del universo físico, según la teoría de la “Gran Explosión” (el Big Bang), nos sorprenderá saber que en el primer segundo del cosmos, la energía ya se había expandido y enfriado lo suficiente para formar la gravedad, las interacciones débil y fuerte, así como el electromagnetismo.

Sólo bastó la sesenta ava parte de un minuto para que se crearan las partículas: electrones, protones y neutrones, pero se requirieron algunos segundos más para que surgieran los primeros átomos.

En nuestra vecindad

En un segundo caen al menos siete rayos en puntos dispersos de la Tierra.

En un segundo cabe (y sobra tiempo) la pulsación de un adulto en condiciones normales. En el mismo tiempo un recién nacido produce dos pulsaciones. En un segundo el corazón de una musaraña etrusca late 20 veces. En ese breve intervalo las alas de un colibrí baten sesenta veces (las de la mosca enana varias veces más).

En un segundo el impulso nervioso entre el cerebro y un órgano cualquiera (el estómago) puede viajar y devolverse unas cien veces y, en nuestra sangre, medio millón de glóbulos rojos se desintegran (no se preocupe, otro tanto se produce).

Se suele equiparar el segundo con un pestañeo pero no, el cierre y apertura del ojo ocurre en una fracción: 0,33 de segundo para ser exactos. Si ocurrieran seguidos, en un segundo cabrían tres pestañeos.

En un segundo un individuo culto lee cinco palabras y un medallista olímpico puede recorrer casi diez metros. Según la famosa definición de Francois Truffaut, el cine es “la vida a 24 cuadros por segundo. “ Significa que, para un proyector convencional, deben pasar 24 fotogramas para que la percepción retiniana recree un segundo de movimiento.

Una bala, en promedio, tiene la sorprendente velocidad de 457 metros por segundo. Y un cohete espacial, para poder superar la gravedad terrestre y salir de la atmósfera debe recorrer al menos 11 kilómetros/segundo. De otra forma queda preso en nuestro ámbito terrestre.

Y en otro segundo… nos alcanza.

En ese lapso, las cuatro patas de un perro que corre pueden quedar en el aire, pero no más tiempo. Apenas pasa el segundo, alguna toca el suelo. Los caballos pueden estar más de un segundo en el aire.

Al girar alrededor del Sol, la Tierra recorrerá 30 kilómetros y una onda de sonido avanzará unas tres cuadras en la ciudad.

Más curiosidades segunderas pero no secundarias

En un segundo:

166 fragmentos se desprenden de nuestra piel. Muchos de ellos muy pequeños para ser notados.

En música, se mantiene un «cuarto de nota».

Cuatro bebés nacen en el mundo. Los recursos se consumen con gran rapidez: 929 barriles de petróleo se usan para producir energía y materiales.

350 pizzas se hornean en el planeta (la mía vegetariana, por favor).

25 teléfonos inteligentes son vendidos.

La estación espacial viaja 465 kilómetros en su órbita atmosférica.

Pero nada, claro, le gana a la luz. En tal instante daría siete veces la vuelta al globo terráqueo. La luz avanza cerca de 299.990 kilómetros por segundo. Casi todo el camino de la Tierra a la Luna.

Aquí les dejo un video con 10 cosas sorprendentes que ocurren en un segundo:

Algunas:

  1. Aparecen 30 supernovas (grandes estrellas que explotan) en el universo observable.
  2. Los ya mencionados 40 rayos que caen en lugares diversos de la Tierra.
  3. 11.500 búsquedas en Google y 11.500 cambios de estatus en Facebook. 2,8 millones de emails.
  4. El déficit estadounidense crece en $50.000.
  5. 34 árboles son cortados en la selva tropical.

Hay decenas de recuentos como éste. Lo importante es que cabe mucho dentro de un segundo. Y más aún si consideramos que las unidades de tiempo son denotaciones de un continuo. De nuevo, las estadísticas están detrás de cualquier “precisión” física. Nuestro c0nocimiento no puede proporcionarle totalidad a lo parcial porque mantiene un recuento incompleto del universo. Demasiado sabemos, para el poco tiempo que tenemos como civilización alfabetizada y, menos aún, como una capaz de desarrollar tecnologías electrónicas.

Si la historia del universo conocido, de cerca de 15 mil millones de años, se comprimiera en un solo año, adivinen cuánto duraría la historia humana en esos 365 días. Pues qué rápido lo adivinaron.

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